Aunque toda la documentación
de la Gran Colombia
se encuentra en Bogotá, en los archivos de la Casa Amarilla,
perteneciente al Ministerio de Relaciones Exteriores (Mppre), se hallaron
escritos de Pedro Gual relacionados con los esfuerzos realizados para evitar la
disolución del proceso integracionista ideado por Simón Bolívar.

El hallazgo se hizo por causalidad, en un rastreo realizado el año pasado a
propósito de la investigación solicitada por el canciller Nicolás Maduro, para
un trabajo histórico sobre los esfuerzos de integración.
En la búsqueda, los investigadores consiguen esta documentación que pasa a ser,
en principio, la más antigua del archivo, dijo la directora de Archivos,
Biblioteca y Divulgación del Mppre, Teresa Pinto.
"Se contrató personal especializado para hacer el inventario y saber qué
es lo que tenemos. La idea es digitalizarlo, transcribirlo y publicarlo este
año con motivo del Bicentenario de la Independencia. Son
seis cajas, cada una con diferentes materiales. Hay documentación de 1819 a 1828, bien conservados,
legibles, firmados por Pedro Gual", señaló.
De México a Venezuela. Los manuscritos proceden de México, porque en 1826,
después del Congreso de Panamá, se continuaron las reuniones en Tacubaya
(México), hacia donde se traslada Pedro Gual, ministro plenipotenciario de
Colombia, y algunos delegados, explicó la coordinadora del Archivo Histórico de
la Cancillería,
Damary Cordero.
Destacó que desde allí se trata de lograr, sobre todo, la aprobación de los
gobiernos, porque en Panamá se habían firmado los acuerdos, pero se necesitaba
la ratificación de cada uno. Pedro Gual dedicó mucho tiempo a lograr el aval,
por lo menos de México, que era uno de los países más importantes en ese
momento, y si lo ratificaba, se podía contar con que lo ratificaran los otros
países. "Lamentablemente, no se ratificó y en 1828 se agotó. Tras casi dos
años, se cansó de seguir insistiendo".
Como sus esfuerzos no dieron ningún fruto, Gual mandó una comunicación diciendo
que no tenía sentido seguir allí y se regresó a Bogotá, se seguía siendo la
capital de la Gran
Colombia, donde siguió su carrera diplomática, señaló la
funcionaria.
"Como representante diplomático tenía que dejar el archivo bajo custodia
de alguien y dejó al cónsul general británico Jorge O´Gorman el paquete cerrado
y sellado con el archivo intacto, con índices, toda una relación completa.
Después, se mezcló con la documentación que dejó el siguiente representante
venezolano, pero en general, se consiguió casi todo, afirmó.
Tras la separación de Venezuela de la Gran Colombia, el nuevo representante venezolano
buscó el archivo en 1834, pero el británico no se lo entregó porque
correspondía a lo que eran tres naciones y él representaba sólo a una. Entonces
se solicita autorización a Colombia y Ecuador para retirarlo. Los poderes se
envían al representante venezolano, Juan Nepomuceno Pereda, quien recibe el
baúl sellado que dejó Pedro Gual. "Todo está descrito en una documentación
de la época, donde relata cómo lo consiguió", dijo.
Sin embargo, "se desconoce cuándo llegó la documentación a
Venezuela", observó Pinto. "No tenemos idea porque estaba en el
archivo de la historia de las relaciones de Venezuela con México. Buscando la
parte de México (porque después de Panamá, es el gobierno mexicano el que se
encarga de propiciar la integración a través de su canciller Lucas Alaman),
caja por caja, carpeta por carpeta, encontramos lo relacionado a la Gran Colombia, en
escritos que decían "República de Colombia". Así se hizo el hallazgo.
Entre los documentos destaca el de José Rafael Revenga, secretario de Estado de
Relaciones Exteriores de la
Gran Colombia, a Miguel Santamaria, ministro plenipotenciario
de la Gran Colombia
en México, señalando la necesidad de aumentar la cantidad de Estados
Confederados Americanos y el compromiso de los mismos. Se solicita a Santamaría
que exponga ante los gobiernos de Chile, México y Buenos Aires la importancia
de la Confederación
y del Congreso de Panamá. Fechado el 9 de noviembre de 1825, refleja los
esfuerzos, en esos momentos, por mantener la unidad y romper un poco los
obstáculos que se presentaban desde el punto de vista geográfico.
ARCHIVO Y BIBLIOTECA
La Secretaría de Hacienda y Relaciones Exteriores se crea en 1830 y la Plaza de Archivero en 1869,
llamado después Archivo General. A finales de 1880 se organizó el Archivo
Antiguo en el anexo de la
Casa Amarilla, con 12 mil expedientes. Para 1912, ordenados
geográficamente, hay mil cinco volúmenes empastados. En 1939, en la planta baja
del anexo, se ubicó el Archivo Central. En 2009 se instaura el Archivo
Histórico de la cancillería para custodiar, preservar y poner a disposición de
los ciudadanos la memoria colectiva del país en materia de relaciones
internacionales. Se clasifica en Archivo Antiguo (1819-1919), Direcciones (1920-1980),
Archivo Fotográfico, Acuerdos y Tratados Internacionales suscritos por
Venezuela.
Los extraviados archivos de Betancourt
Si usted baja hasta las bóvedas de la Casa Amarilla donde custodian el archivo
histórico, contentivo de papeles que datan de 1830 (cuando se decide la
separación de la Gran
Colombia) y le dicen que allí está la documentación
concerciente a todos los presidentes en cuanto a sus acciones relacionadas con
la política exterior (incluidos los "puntos de cuenta" de los
respectivos cancilleres), no puede pensar que los papeles correspondientes a
los gobiernos de Rómulo Betancourt (entre 1945-1948 al frente de la Junta Revolucionaria
de Gobierno, y entre 1959-1963 como presidente constitucional) no se consigan
en esos archivos.
- Aquí están, por ejemplos, los de Cipriano Castro, que tuvo una política
exterior muy activa, no sólo por el bloqueo, sino por sus esfuerzos
integracionistas y por reconstituir la Gran Colombia. Pero
no los de Betancourt", explica Teresa Pinto González, directora de
Archivos, Bibliotecas y Divulgación del MPPRE.
¿Quién o quiénes pudieron sustraer esa documentación? Nadie lo sabe. Los
archivos se han manejado con criterios personales. Cuando alguien firmante de
algún documento de valor histórico pensaba que debía tenerlo en su casa en su
archivo personal, sencillamente lo pedía a los funcionarios subalternos. Y así,
por otros procedimientos diversos debieron salir de la cancillería, y no se
sabe si los de Betancourt reposan en el archivo de Miraflores.
Posiblemente tampoco.
Es el caso de los papeles correspondientes a los tres gobiernos de Antonio
Leocadio Guzmán Blanco, que igualmente desaparecieron de los archivos de la Casa Amarilla. Esos
reposan en la hemeroteca de la Fundación Boulton. Lo que sí se sabe es que
quienes necesiten investigar sobre Betancourt, deben acudir a la fundación que
lleva su nombre.
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