jueves, 20 de enero de 2011

El Presidente Calderón en la Inauguración del Fondo Bibliográfico José Luis Martínez

SITE: http://quetzalcoatl.presidencia.gob.mx
FECHA: 19/01/2011
AUTOR: Luis Raúl González Calderón

 “…Ni los archivos digitales pueden contemplarse ni vivirse, ni disfrutarse, incluso físicamente, como se hace con las bibliotecas…” Presidente calderón

 Muy buenas noches.

Doctor Rodrigo Martínez.

Doctora Andrea Martínez.

Maestro José Luis Martínez.

Querida Mari José.

Admirados maestros Eduardo Elizalde, Ramón Xirau; Eduardo Matos, Javier Garciadiego.

En general, muy admirada comunidad intelectual de México.

Muy estimados Directora y ex Directores de CONACULTA.

Muy distinguidos invitados especiales.

Querida Margarita.

Señoras y señores.

Muy buenas noches.

Hoy inauguramos con mucha alegría, con mucha emoción, con admiración también, el Fondo Bibliográfico José Luis Martínez.

Ésta es una buena noticia para México. Lo es para los universitarios; para los académicos; para los investigadores; para los estudiosos; especialmente para los estudiosos e investigadores de México.

Y en sí, para todos aquellos que aman y que respetan los libros, la historia, la cultura de nuestro país.

Y qué mejor casa, qué mejor hogar para este Fondo que la Biblioteca de México José Vasconcelos.
Esta, como ha dicho Enrique Krauze, esta biblioteca de bibliotecas que nos hemos propuesto hacer.
Este sitio es un tributo vivo al conocimiento humano.

Yo recuerdo haber conocido la Biblioteca Vasconcelos, la Biblioteca de México, a mi arribo a esta Ciudad de México. Tuve la fortuna de que me quedó extraordinariamente cerca de mi escuela, la Libre de Derecho, a unas cuadras de aquí, y a mi regreso del despacho donde yo trabajaba, pasanteaba, solemos decir, venía aquí a estudiar y a leer, y a admirarme de lo que aquí hay.

Y además, por cierto aquí, en los tableros de avisos de la Biblioteca de México, me enteré de El Colegio Nacional, de las conferencias que convocaba y de muchas cosas, que eran verdaderamente asombrosas para un provinciano.

La Ciudadela, como también se ha dicho ha sido testigo de la historia del país. Aquí, en sus paredes estuvo preso el Siervo de la Nación; aquí fue objeto de, no sólo de su cautiverio, de humillaciones y de confesiones, también de la reflexión profunda de sus últimos días.

Aquí, también, como se señaló, tuvo lugar la Decena Trágica. En un ataque a la Ciudadela fue, precisamente, derrotada la parte toral de las fuerzas leales a Madero.
Y más tarde, al concluir la Revolución, en este magnífico recinto, en la Biblioteca de México, acogió el gran acervo literario del país. Con él, varias generaciones de muy destacados pensadores, el mismo Vasconcelos, desde luego, la doctora María Teresa Chávez Campomanes, pionera de la biblioteconomía en México; albergue, como fue mi caso, de miles, de cientos de miles, quizá, o decenas de miles de estudiantes, también de todos los niveles, me consta.

Y hoy la Biblioteca de México se viste de gala para recibir el Fondo José Luis Martínez, su Biblioteca, precisamente en el 93 Aniversario de su Natalicio, del Natalicio de este gran mexicano, de este gran intelectual mexicano.

Éste es, sin duda, un acontecimiento de gran importancia para la cultura, un gran acontecimiento también para las letras del país.

A través de la conservación de este acervo, México reconoce la obra y la trayectoria de uno de sus escritores y hombres de letras más destacados. José Luis Martínez fue biógrafo, historiador, crítico literario, editor, académico, diplomático, servidor público, funcionario, como se decía antes, Director del Fondo, Diputado. En fin. Fue un hombre que vivió intensamente a México, diría yo.

Mi padre también tuvo, desarrolló una biblioteca pequeñita, modesta, desde luego, en comparación con esta. Pero si algo aprendí de ello, fue que un hombre que piensa, que delibera, que lee y que ama intensamente al país, es un hombre que tiene una buena parte de su alma depositada en su biblioteca.

Es más, y como decían los antiguos, como es cierto además, la experiencia del conocimiento se vive a través de los sentidos, las bibliotecas son un poco la visión de la gente que las posee, son los libros que han visto, las reflexiones que han hecho, el conocimiento que han aprendido, el conocimiento que han coleccionado.

Es cierto, habla, por supuesto, mucho más de una persona o de un intelectual los libros o los textos que escribe o que prologa, como fue en el caso del propio José Luis, pero también algo que no es tan fácilmente mensurable, son los libros que lee, que posee, que conoce, que acaricia.
Ahora que decía Consuelo de que la lectura digital no sustituirá a los libros, creo que los libros, hasta ahora las computadoras difícilmente se pueden diferenciar de su contenido y difícilmente se pueden tocar y acariciar, como se disfrutan los libros. Ni los archivos digitales pueden contemplarse ni vivirse, ni disfrutarse, incluso físicamente, como se hace con las bibliotecas.

La producción literaria de José Luis Martínez, sus acciones, su inteligencia, que testifican todos quienes le conocieron directamente, su pasión por el saber y por México, contribuyeron, qué duda cabe, a promover y a difundir la cultura en nuestro país.

Su labor fue crucial para que los mexicanos de entonces, de ahora y de mañana conociésemos mejor a México y, además, en particular, a ciertos personajes de la historia de México, desde el Rey Poeta, Netzahualcóyotl, hasta Hernán Cortés, del cual se constituye, su libro es uno de los más destacados que se hayan escrito y desarrollado aquí.

Como ya se ha dicho también, en diciembre de 2007 el Gobierno Federal adquirió la biblioteca del maestro José Luis Martínez a través del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, en una gestión que conversamos con Sergio Vela, aquí presente.

Y hoy, esta biblioteca finalmente, después de revisarla, clasificarla, catalogarla, conservarla, finalmente esta biblioteca, ya convertida en patrimonio de todos los mexicanos, y agradezco la generosidad de la familia de José Luis Martínez, ha sido reunida en este espacio, que ha sido diseñado ex profeso para su más digna y adecuada exhibición y consulta.

Además fue una primicia importante, porque nos proponemos a adquirir por lo menos un par de decenas más de bibliotecas de destacados personajes mexicanos, que nos permitan, precisamente, evitar que ese enorme acervo de cultura, de conocimiento, se disperse, se pierda o se quede encerrada en las paredes de una casa, con todo derecho, pero que es importante que esos libros estén al alcance de los mexicanos y, además, que la manera en que se acervan, la manera en que se guardan, la manera en que se clasifican esté, precisamente, disponible para permitirnos conocer mejor a quienes las han hecho posibles.

Tal como señalaba Enrique Krauze, hace un momento, si algo puede decirse de José Luis Martínez y de su biblioteca, es que, a través de ella, Martínez se dedicó a preservar la memoria de México. Ésta es una biblioteca de colecciones, de conjuntos, que José Luis Martínez fue integrando con una dedicación muy paciente a lo largo de muchísimas décadas, de toda su vida prácticamente, y para servir al lector interesado en la literatura, la historia, la cultura.
Ya nos ha dicho José Luis, por ejemplo, con meticuloso detalle, incluso, algunas colecciones de libros, de libros de arte, colecciones, además, de ediciones públicas que se hacían y que se siguen haciendo, por cierto. También hay que moderar eso en la actualidad; vamos a verlo. Hasta de algunas revistas, además muy populares, que me comentaba aquí Consuelo Sáizar, que están conservadas en la biblioteca, que ustedes ya podrán analizar.

Como se ha dicho también, es un acervo de más de 73 mil libros, 73 mil 500. Más que libros, es libros y otros materiales bibliográficos y hemerográficos, sobre literatura mexicana, sobre la literatura universal, sobre historia, sobre arte, sobre filosofía.

Su catalogación y clasificación se realizó con el valiosísimo apoyo de expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México, a los cuales también agradecemos. Algunos de ellos presentes aquí.


Además, la colección incluye una hemeroteca muy valiosa. Materiales sobre historia de México, literatura, filosofía, filología, suplementos culturales; otros también suplementos, a lo mejor no tan culturales también, documentos todos, además, de un gran valor histórico, bibliográfico; así como la integración de un Fondo Documental que reúne más de tres mil 500 volúmenes, con mapas, catálogos, folletos, fotografías, entre muchos otros materiales.

Al ver la Biblioteca José Luis Martínez, este acervo, los investigadores, los académicos, el público en general, podremos darnos cuenta y descubrir en ella los grandes tesoros bibliográficos que guarda y la pasión y meticulosidad de un gran intelectual mexicano.
El amor por los libros que profesó, además, José Luis Martínez, se expresa en algunos muy, muy valiosos. Un ejemplo de ellos es la Retórica Cristiana, primer libro que un mexicano, Fray Diego de Valadés, publicara en Italia en 1579.

Con la conciencia de que un espacio como éste, para su mejor difusión, debe estar necesariamente vinculado al uso de nuevas tecnologías, el Fondo José Luis Martínez está siendo digitalizado por la Dirección General de Bibliotecas de CONACULTA. Eso va a permitir mejorar sensiblemente su consulta.

Y de esta manera se va a conjugar aquí, en un edificio de fines del Siglo XVIII, la tecnología del Siglo XXI, propiciando un ambiente adecuado para la lectura, examen, desarrollo y conocimiento de un gran mexicano del Siglo XX.

Aquí, por cierto, en la Biblioteca de México, en estos edificios, tenemos proyectos muy importantes, asombrosos. Ya habrá oportunidad de presentárselos, pero aquí las cosas van a transformarse en serio.

Amigas y amigos.

La cultura es el alma de toda Nación y particularmente de la nuestra. Es el resultado de la creatividad y el talento de los mexicanos a través de los siglos. Es también la suma de los mejores productos del espíritu. Nos da identidad, nos da fortaleza como país y nos permite, precisamente, enfrentar nuestra propia existencia con lo más poderoso de nuestra esencia; es decir, nuestra cultura, nuestra identidad. Nuestra esencia nos enfrenta, nos ayuda a vivir nuestra realidad y a superar sus constantes desafíos.

Por eso y por muchas cosas, el Gobierno Federal ha decidido promover la cultura por diversos medios, incluyendo la adquisición de este tipo de acervos, y seguir apoyando el arte y el conocimiento.
Hay que decir algo muy importante a este respecto. El presupuesto para cultura en el Gobierno Federal ha pasado, en este año, 2011, a la cifra de 12 mil millones de pesos, que es, para que se den una idea, más del doble de lo que tenía la cultura de presupuesto en el año 2006, cuando entré a la Presidencia de la República.

Una parte de este esfuerzo se expresa en otras acciones. Por ejemplo, la creación de la Fonoteca Nacional, que está en Coyoacán; es un recinto único en América Latina y que resguarda la memoria sonora de los mexicanos, algo además fascinante. Ustedes pueden ir a la Fonoteca y encontrar música de las diferentes etnias y culturas indígenas en México, hasta las radionovelas de Chucho el Roto y El Santo, y Kalimán. En fin. Todas las que se les pueda ocurrir y que son, finalmente, sonidos de México que forman parte de un valiosísimo acervo cultural del país.

En 2010, con el Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados, y también para conmemorar el Bicentenario y el Centenario, apoyamos más de cien proyectos para rehabilitar museos, teatros, bibliotecas, casas de cultura de los estados. Una de ellas, por cierto, el último que inauguré el año pasado fue, precisamente, el 22 de diciembre, fue lo que era la Posta de San Cristóbal, que es, precisamente, el lugar donde fue fusilado José María Morelos, después de haber estado en cautiverio, precisamente, aquí, en la Ciudadela, ahí en Ecatepec.


Dimos también inicio al Programa de Adquisición de Obras para Museos del Instituto Nacional de Bellas Artes. Es algo muy curioso. Hacía muchos años, yo diría quizás décadas, que los museos de arte públicos no tenían presupuesto, no tenían posibilidad de adquirir obras nuevas. Hoy, por ejemplo, el Museo de Bellas Artes, van a poder destinar cien millones de pesos para renovar y adquirir sus propios acervos artísticos. Eso nos va a permitir a los mexicanos acercarnos a la creación artística contemporánea. Y obviamente, vamos a seguir invirtiendo en proyectos de calidad, como, por supuesto, el que hoy inauguramos y que permitirá que se preserve el corazón y la identidad de nuestro país, a través de sus artistas, de sus pensadores, de sus intelectuales.

México es cultura. Somos orgullosamente una Patria de civilizaciones ancestrales. Tenemos un legado histórico excepcional, precolombino, colonial, independiente. Somos además un pueblo de grandísimos talentos, artistas, pensadores, escritores.

Y con la inauguración del Fondo Bibliográfico José Luis Martínez reiteramos, refrendamos, fortalecemos y preservamos la riqueza y la vocación cultural del país.
Nuevamente quiero agradecer a los hijos del maestro José Luis Martínez por esta colaboración entusiasta con el proyecto, y que entre todos podamos conservar no sólo la memoria de su padre, sino lo que encierra, quizá, de las mejores cosas de su muy fructífera vida, que es, precisamente, su biblioteca. Perdón, dije José Luis. Rodrigo.

Así que ésta va a ser una biblioteca que felizmente no desaparece con la propia ausencia de su entrañable creador.

Muchas felicidades a todos.

Muchas felicidades a la comunidad intelectual de México. Y ojalá que nuestros jóvenes, nuestros estudiantes, nuestros intelectuales, nuestros maestros, nuestros políticos, todos podamos acercarnos a conocer, aunque sea un poquito, de la enorme riqueza de nuestro país, a través del legado tan valioso de uno de los mexicanos más valiosos en el terreno de la cultura, del arte, de la historia, de la literatura, como es José Luis Martínez.

  Muchas gracias.

 


Tags: Archivos Digitales, Bibliotecas

Publicado por carmenmarin @ 10:51  | ARCHIVONOTICIAS
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