martes, 02 de noviembre de 2010

«Moriré sin ver todo lo que hay en el archivo. ¡Y dos vidas que tuviese!»

SITE: http://www.lavozdegalicia.es
FECHA: 29/10/2010
AUTOR: Antonio Nespereira

Además de archivero diocesano, es una voz autorizada en patrimonio, lo que le permite clamar ante la sociedad y las instituciones para mejorar su conservación

A las seis de la mañana suena el despertador y a medianoche apaga la luz. En medio, una intensa jornada en la que dedica muchas horas al descubrimiento y estudio del ingente fondo documental del archivo diocesano de la catedral. Miguel Ángel González (Astorga, León, 1956) es el archivero, el guardián de las esencias. Después de miles de horas de estudio sentencia: «Me moriré sin ver todo lo que hay en el archivo. ¡Y dos vidas que tuviese!».

Los investigadores se curten en la soledad y el fruto de sus desvelos no siempre cala en la sociedad. En su caso, después de matizar que esta tarea «es para pacientes y perseverantes», dice sentir cierta tristeza «porque muy pocos ourensanos conocen nuestra historia, y muy pocos la valoran».

Se habla muchas veces de acercar a los chavales a los recintos museísticos para que vean de cerca la huella de los antepasados, pero él percibe que «es cierto que los escolares acuden, pero no ven lo que hay allí, no tienen mucho interés».

En cuanto al museo de la catedral, una de las joyas del patrimonio ourensano, Miguel Ángel también asume que «no creo siquiera que un 5% de nuestros conciudadanos conozcan lo que hay aquí, pese a que hay piezas espectaculares». Todos los días indaga entre legajos y, después de tantos años, «ya estoy curado de espanto», por lo tanto ya no le impactan mucho los descubrimientos que hace, aunque sí recuerda el escalofrío que sintió «con el descubrimiento de los relicarios medievales».

Patrimonio

Miguel Ángel González pasa por ser una de las voces más autorizadas en materia de patrimonio. Se suele vender la riqueza de esta provincia, pero esa imagen no cuaja en el ciudadano del común, «porque se piensa que otros son los que tienen que resolver los problemas», también en este campo.

Parte de los recursos patrimoniales están en manos de la Iglesia. ¿Acaso no tiene como institución responsabilidad en su conservación?. Miguel Ángel cree «todos tenemos que hacer autocrítica, no solo la Iglesia», para lamentar a continuación que «tenemos que mimar algunos monumentos, porque todos es imposible. Solo con mantener los declarados como Bien de Interés Cultural ya tendríamos suficiente como para atraer a un turismo de calidad».

Miguel Ángel González hace estas reflexiones desde su rincón, por supuesto el archivo diocesano. Ya de pequeño, en su Astorga natal, cuando tenía unos catorce años «andaba siempre escudriñando en los papeles e investigando cosas». Se hizo sacerdote aunque nunca llegó a tener parroquia pero lleva muchos años predicando las bondades de la investigación. Lo hace desde Ourense, una ciudad que es ya suya «como si fuese de toda la vida».

 


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