domingo, 15 de noviembre de 2009

Un archivero de luces

EN: LAVERDAD.ES
SITE: http://www.laverdad.es
FECHA: 11/11/2009
AUTOR: GONTZAL DÍEZ

Pero, ¿quién fue Juan Guerrero Ruiz? Una sombra, mejor un asombrador. Alguien que se dejó asombrar y que permaneció en la línea de sombra moviendo luces, enfocando. Un observador privilegiado. Intuitivo, tenaz. Conoció a poetas colosales y contempló su estatura e incluso puso los peldaños necesarios para que esta estatura fuera por todos contemplada.

Un afinador de sombras y un archivero de luces. Hay que tener una inteligencia humilde (que no una humilde inteligencia) para saber mantenerse al margen y registrar con precisión todo lo que acontece en los alrededores. Saber afantasmarse y guardar la curiosidad intacta. Es lo que tiene el oficio de archivero: observar, memorizar, valorar, catalogar, anotar, registrar... Es lo que hizo Juan Guerrero durante toda su vida.

En los años 30, en la periférica y provinciana Murcia, alumbró una de las revistas que mostraban los logros e inquietudes de una nueva generación de escritores. El archivero comenzaba a rastrear el futuro. Dirigió el Suplemento Literario de La Verdad (entre 1923 y 1926) y más tarde, con el apoyo de Jorge Guillén, la revista Verso y Prosa (1927-1928). Algo que el profesor Díez de Revenga define como «el milagro cultural de Murcia en los años 20». Milagro que permite publicar textos inéditos de Antonio Machado o Unamuno y los primeros poemas de García Lorca, Miguel Hernández, Alberti, Salinas, Cernuda... Todo ello en Murcia y en la rotativa de La Verdad, cuyo director, José Ballester, fue otro devoto creyente y artífice de aquel milagro.

Hay un documento excepcional donde se une la vida de Juan Guerrero y la de Juan Ramón Jiménez: los dos volúmenes de Juan Ramón de viva voz (Pre-Textos), íntimo diálogo, tenaz inventario, minuciosa descripción de la vida del poeta Juan Ramón Jiménez. Juan Guerrero Ruiz recogió el mínimo detalle, la anécdota y las palabras esenciales de Juan Ramón Jiménez. Una amistad intensa reflejada día a día. «Veintitrés años de estrecha relación e íntima conversación», según el profesor Ruiz Funes.

Juan Guerrero lo apunta todo en su diario, resume las conferencias telefónicas e incluso anota la hora a la que se producen, narra la «normalidad cotidiana»: problemas de salud, libros, pruebas de imprenta, revistas, versos, poetas y pintores, encuentros o el proyecto de viaje de Zenobia a Murcia. Nos dice que Juan Ramón «no vive según el ritmo del calendario», nos describe su «cariñosa naturalidad serena» y su «tristeza noble, llena de elegancia y serenidad que conmueve». «No hay ningún texto ni ninguna biografía que defina tan bien al poeta de Moguer como este libro», según el profesor Díez de Revenga.

Este «secretario de muchas actividades» creó en 1943 la Colección Adonais, origen del prestigioso Premio Adonais.

Se dedico también a otros prosaicos menesteres como doctor en Derecho, secretario de primera categoría del Ayuntamiento de Murcia (entre 1924 y 1929), director de Campsa o secretario del Ayuntamiento de Alicante.

Fotografió (él es, por ejemplo, el autor de la imagen de García Lorca en Alicante con el mono de La Barraca) y también filmó al 27. Ahora podemos ver a esa Generación en movimiento gracias a su cámara. El archivero de luces nos ofrece su último regalo. Lo recuerda el profesor Díez de Revenga, citando a Jorge Guillén: «Juan Guerrero está en la memoria de todos». Así sea.

 

 


Tags: archivero

Publicado por carmenmarin @ 15:26  | NOTICIAS
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