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FECHA: 06/06/2009
AUTOR: Gail Gallessich
OTROS DATOS: Fecha Original: 26 de mayo de 2009
Unos nuevos fósiles descubiertos por científicos de la UC Santa Barbara desafían las visiones predominantes sobre los efectos de las glaciaciones de la "Tierra Bola de Nieve" sobre la vida, de acuerdo con un artículo que se publica en el ejemplar de junio de la revista Nature Geoscience. Analizando microfósiles en las rocas del fondo [...]
Unos nuevos fósiles descubiertos por científicos de la UC Santa Barbara desafían las visiones predominantes sobre los efectos de las glaciaciones de la "Tierra Bola de Nieve" sobre la vida, de acuerdo con un artículo que se publica en el ejemplar de junio de la revista Nature Geoscience.
Analizando microfósiles en las rocas del fondo del Gran Cañón, los autores han desafiado la visión que se supone generalmente que es correcta sobre la amplia extinción de la vida en la joven Tierra.
La "Tierra Bola de Nieve" es el término popular para las glaciaciones que tuvieron lugar aproximadamente entre hace 726 y 635 millones de años y se teoriza que enterraron el planeta con hielo, explicó la coautora Susannah Porter, profesora ayudante de Ciencias de la Tierra en la UCSB. Se ha señalado desde hace mucho tiempo que estas glaciaciones están asociadas con una gran caída en la diversidad fósil, sugiriendo una extinción masiva en esta época, tal vez debido a la severidad de las glaciaciones. No obstante, los autores del estudio encontraron pruebas que sugieren que esta caída en la diversidad tuvo lugar hace aproximadamente 16 millones de años o más antes de la glaciación. Y ofrecen una razón alternativa para la bajada.
Una posición conocida como Grupo Chuar en el Gran Cañón sirve como "uno de los mejores archivos de la época del Neoproterozoico medio", de acuerdo con el artículo. Este periodo de tiempo, antes de la Tierra Bola de Nieve, se conserva como una especie de "instantánea" en los muros del cañón.
Los científicos encontraron que diversos ensamblajes de fósiles microscópicos de membrana orgánica conocidos como acritarcos, los cuales dominaban el registro fósil de esta época, están presentes en rocas más bajas del Grupo Chuar, pero no aparecen en estratos superiores. En su lugar, hay pruebas de un estallido de bacterias que, según teorizan los autores, aparecieron muy probablemente debido a un incremento de los nutrientes en las aguas superficiales. Este proceso se conoce como eutroficación, y tiene lugar actualmente en áreas costeras y lagos que reciben abundantes residuos de fertilizantes usados en agricultura.
"Una o varias especies de fitoplancton monopolizaban los nutrientes a expensas de otros", dijo Porter, explicando la extinción de diversos acritarcos. "Además, al explosión de las algas dio como resultado altos niveles de producción de materia orgánica, de lo cual vemos evidencias en el alto contenido de carbono orgánico en las rocas superiores de Grupo Chuar. De hecho, el contenido de carbono orgánico es tan alto en el Grupo Chuar superior, que las compañías petrolíferas están interesadas en el Grupo Chuar como posible fuente de petróleo y gas natural". Como resultado de los altos niveles de materia orgánica, los niveles de oxígeno en el agua pueden haberse agotado, dando como resultado unas amplias "zonas muertas". Porter y sus colegas también encontraron pruebas de anoxia extrema asociada con el estallido bacteriano.
Junto con el artículo que describe el proceso de descubrimiento de los microfósiles, Porter describe un momento destacado del viaje,"...cuando pasamos por los rápidos y descendimos a las ‘entrañas de Powell' -- donde las rocas más antiguas del Gran Cañón enmarcan el paso del río. Estas rocas se formaron en las profundidades de la Tierra hace aproximadamente 1800 millones de años, y son muy distintas en apariencia de las rocas que tienen por encima".
Los científicos lidiaron con un Sol extremo, serpientes de cascabel, escorpiones y la deshidratación para conseguir sus datos. Viajaron a pie, en helicóptero, y en balsa por el río, la cual se volcó en una ocasión -- aunque las muestras permanecieron intactas.
El autor principal del artículo es el antiguo estudiante graduado de la UCSB Robin Nagy, quien realizó la investigación como parte de su trabajo para obtener su máster. Nagy ahora enseña ciencias en séptimo y octavo curso en la Escuela Elemental Media Williams en Williams, Arizona. Otros coautores son Carol M. Dehler de la Universidad Estatal de Utah, y Yanan Shen de la Universidad de Quebec.
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