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FECHA: 11/11/2008
AUTOR: Especial Proceso Digital
Tegucigalpa.- La historia y presente de una nación tiene en el patrimonio cultural uno de sus principales bastiones. Entender el porqué de la cultura, de la identidad y de las raíces es parte de la memoria de los pueblos, pero en épocas de desastres naturales, esa faceta generalmente es ignorada.
Las autoridades, locales y estatales, se centran en la prioridad que representa el salvar vidas, evacuar zonas, reparar vías, vivienda e infraestructura, dar alimentos, ropa, entre otros. Ello constituye la emergencia, pero casi nadie repara en la otra prioridad: la pérdida del patrimonio cultural.
Así lo recordó recientemente el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), en un evento orientado a valorar el impacto del huracán y posterior tormenta tropical Mitch, en el patrimonio cultural de Honduras, una década después.
Darío Euraque, director del IHAH, en un afán por valorar y rescatar el impacto provocado por este desastre, dijo que es lógico y natural que los gobiernos se centren en la emergencia, pero "dentro de esa especie de calendario histórico que fue este fenómeno, la memoria también cuenta".
"Cuando han sucedido tragedias como fue el caso del huracán Mitch, muchas veces el patrimonio cultural queda fuera no solo de la emergencia, sino al momento de hacer las reflexiones y valoraciones del caso", citó.
En un esfuerzo por recopilar lo que fue este proceso en el ámbito de la memoria histórica, el IHAH efectuó un ciclo de conferencias en el cual el paso del Mitch fue analizado con otros ojos: desde la perspectiva del impacto en los nuevos centros urbanos, la producción audiovisual existente, la recuperación de obras valiosas hasta el ángulo de la vulnerabilidad del país desde la óptica del alto nivel de presencia volcánica, un enfoque sobre el cual casi nadie quiere hablar ni abordar.
El paso del huracán Mitch no sólo destruyó en Honduras su red vial y las pérdidas de vidas humanas y viviendas, sino que también se llevó consigo gran parte del patrimonio documental, fundamento de la memoria histórica de una nación, dijo el director del IHAH, uno de los más reconocidos intelectuales que tiene el país cuyos trabajos han merecido el reconocimiento en espacios académicos internacionales.
Los nuevos centros urbanos
La historiadora Daniela Navarrete, es del criterio que a nivel de los centros urbanos, el paso del Mitch generó un nuevo proceso de construcción social que no ha sido recogido fielmente porque no existen en el país muchos escritos al respecto. "Estamos en deuda los investigadores nacionales en este aspecto, lo poco que existe en su mayoría es producción extranjera", indicó.
"Hay, pues, una reflexión ausente desde un enfoque pluridisciplinario que nos permite entender mejor el impacto de este tipo de eventos de riesgo y otros que se han sucedido y seguramente están por suceder porque la vulnerabilidad de un país pasa también por el ámbito del patrimonio cultural", agregó.
Al abordar el tema de los nuevos centros urbanos, a raíz de las llamadas "colonias hijas del Mitch", la historiadora dijo que al menos 80 centros urbanos en el país fueron impactados por el fenómeno, y de estos, unos 20 sufrieron enormes pérdidas en todos los niveles: físicos, humanos y culturales.
Los centros urbanos, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) se clasifican en grandes, medianos y pequeños. Son grandes centros urbanos los que pasan del medio millón de habitantes, se consideran centros urbanos medios aquellos cuya población llega a 50 mil habitantes, y son centros urbanos pequeños los que sobrepasan una población de 2,500 personas.
Otro criterio para situar a los centros urbanos es que gocen de los servicios básicos como agua, energía, alcantarillado, entre otros. Los nuevos centros urbanos, post Mitch, se explicó son ejemplo de una ausencia de planificación, de la vulnerabilidad que a nivel de pobreza tiene el país, y la capital, en particular, así como un hecho a analizar desde el punto de vista sociológico para entender la presencia de las maras o pandillas, por ejemplo.
En el caso de Tegucigalpa, la capital, el impacto fue devastador. En el evento, el IHAH presentó una edición de uno de los últimos escritos de la fallecida historiadora Leticia de Oyuela, quien describe casi en forma fotográfica cómo el huracán Mitch se llevó consigo valiosos elementos de la historia y memoria de esta antañona ciudad.
La memoria histórica de Tegucigalpa
Según Oyuela, en su escrito "Un balance cualitativo del huracán Mitch", la ausencia de memoria histórica había hecho que los capitalinos se olvidaran del río Choluteca, que fue siempre, "el centro de la vida y muerte de la ciudad de Tegucigalpa".
El río fue siempre dispensador de vida, relata la extinta escritora, pero en los últimos años se convirtió en una especie de cloaca y pudrideros de basura, que al presentarse el huracán Mitch, hizo que se produjera una especie de "protesta de los ríos", como bien podrían denominarla los sectores ecologistas.
No es casual entonces que las embravecidas aguas del río Choluteca, se llevaran a su paso hace diez años, importantes aspectos de la historia tegucigalpense, que antes de ser la capital se caracterizó por ser un antiguo centro minero, rodeado de angostas y empinadas callejuelas que daban la sensación de ser una ciudad incrustada en el corazón de un bosque montañoso; mismo que hoy ha sido depredado por la mano del hombre y el crecimiento desordenado.
El barrio La Hoya, que fue desde el siglo XVII, el barrio de los andaluces, de donde surgieron respetables familias, y que aún conservaba su arquitectura proveniente de lo colonial hispánico, fue uno de los más golpeados con el paso del Mitch, y según los registros hechos por Oyuela, se perdieron epistolarios familiares, muebles antiguos, valiosas bibliotecas personales, colecciones de libros y revistas, incluso archivos confidenciales de algunas de las familias.
Una de las zonas más afectadas fue la Primera Avenida de Comayagüela, donde se perdió la casona donde estuvo instalada la casa de la salud del doctor Manuel Guillermo Zúñiga, en los principios del siglo XX. También, se perdió la Librería Navarro, la casa de la familia Reina, la mayoría de los archivos del Ministerio de Educación, la librería del laureado escritor Luís Andrés Zúñiga, la casa que alojaba a la Academia de la Lengua Hondureña y la Academia de Geografía e Historia, entre otros.
Resalta la pérdida también de la casa en donde quedaban los últimos testimonios gráficos de don Manuel M. Calderón, el editor del "El Cronista", así como los talleres de la Imprenta Tulín.
Restauran pinturas de Clementina Suárez
El Museo de la escritora y poetisa hondureña Clementina Suárez, fue otra de las pérdidas, pero el IHAH logró rescatar 20 cuadros de su colección de pintura, de los que cinco han sido restaurados y entre ellos destacan valiosos lienzos de pintores hondureños, costarricenses y salvadoreños.
José Rolando Caballero, encargado de la restauración de los cuadros del Museo de Clementina Suárez, comentó que éstos habían sido encontrados en un estado de deterioro tal que el trabajo restaurativo no ha sido fácil. "Las obras tenían tierra, lodo, fisuras, golpes y hubo que pasarlas a lienzos de lino resistentes y traer accesorios fuera del país porque no hay en el mercado".
La restauración de esas obras, acompaña actualmente la edición del texto de la escritora Leticia de Oyuela que editara el Instituto Hondureño de Antropología e Historia.
Según los expertos del IHAH, los problemas que presentan el Barrio El Edén, La Concordia y la colonia Miramesi, datan desde inicios del siglo pasado, y ello obedece a que el país tiene una alta conformación volcánica, y el impacto de los huracanes y las últimas lluvias registradas hace dos semanas, sólo son un reflejo del deterioro de la vulnerabilidad del país en todos sus aspectos: sociales, económicos y culturales.
Al leer el ensayo de la escritora Leticia de Oyuela, los habitantes de Tegucigalpa encontrarán una serie de detalles que marcan la vida de esta ciudad, su pasado y su presente, así como la necesidad de dar en épocas no solo de desastres, sino en cualquier tiempo, la tarea de reconstruir la memoria histórica de Honduras en función de su futuro.
Tags: conservación, patrimonio