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FECHA: 27/07/2008
AUTOR: RAFA MARÍ | VALENCIA
El Instituto Valenciano de Restauración muestra en un curso la tecnología más avanzada para la conservación de libros antiguos en bibliotecas y archivos
Cuando en los medios de comunicación se habla y escribe sobre la conservación del patrimonio público, la mayoría piensa casi de forma mecánica en los monumentos y las obras de arte. Edificios, pinturas, esculturas... Sin embargo, la parte de la riqueza colectiva que más cuidados exigen, por su gran fragilidad física, son los libros y documentos, tan vulnerables al paso del tiempo, cuyos efectos sobre los incunables, ediciones originales y viejos volúmenes (humedad, acidez, degradación y perdida de las tintas...) pueden ser devastadores e irreversibles.
Con esa preocupación en la cabeza y con el objetivo de mejorar la calidad de los servicios públicos, el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales que dirige Carmen Pérez, organizó este verano en la Universitat de València un curso sobre Especialización en sistemas de desacidificación, blanqueo y laminación de papel, que impartió un experto internacional en la materia, el profesor italiano Antonio Zappalà, de la Università degli Studi di Udine, actualmente responsable científico de la Unidad periférica Biosensari per la caratterizzazione dello stato di conservazione di documenti cartacel.
La idea esencial era aportar a los alumnos -cincuenta en número, de varias partes de España- "conocimientos actuales a los profesionales de la restauración" y herramientas teórico-prácticas que garantizen las intervenciones sobre los bienes culturales, "prestando particular atención a la conservación y restauración del papel", afirma Carmen Pérez.
El empeño vale la pena: no hay que perder los papeles. En ningún caso. En lo que respecta a la conducta individual, perder los papeles significa hacer el ridiculo o caer en la mala educación. En lo que concierne a la cultura social, perder los papeles y los libros significa perder memoria histórica.
Duración cinco veces mayor
En el curso, que se impartió en italiano, Zappalà analizó los sistemas nuevos para tutelar el papel, y se compararon con los sistemas tradicionales, estudiando los aspectos positivos y negativos en la aplicación de cada uno de ellos. La nueva y más avanzada tecnología para preservar viejos volúmenes es muy poco conocida en España, lo que quiere decir que apenas se aplica, pese a sus indudables ventajas.
La Università di Udine fue en 1979 la primera en el mundo que impartió enseñanzas y mostró las cualidades de la desacidificación, laminación en seco y consolidación del papel con problemas de tinta. "En esa tecnología se ha avanzado mucho en los últimos años", dice Zappalà. "Supera los inconvenientes de métodos anteriores, ya que la velatura en seco, que es el sistema clave del método udinense, reduce al mínimo la inestabilidad intrínseca de los materiales librarios y de los documentos de archivo". Una de las grandes mejoras del sistema de desacidificación y blanqueo es que se realizan sin necesidad de descoser el libro.
"Uno de los problemas de la conservación de libros y consolidación del papel es que se deben acelerar los procedimientos de restauración porque hay mucho papel que debe ser intervenido", explica el profesor italiano. "A partir del principios del siglo XIX, el papel de los libros bajó mucho de calidad, por lo que su nivel de pH es ácido, lo que acelera los procesos de degradación del material".
El material libresco que se conserva actualmente en todo el mundo "es ácido en un 75%". El final de dichos libros, si no se interviene, es dramático: "Si no se intervienen y consolidan, en un siglo o siglo y medio a lo sumo, desaparecerán: el papel de los periódicos, los libros que leemos ahora mismo y que se venden las librerías... Antes de 150 años habrán desaparecido", augura Zappalà.
La nueva tecnología que describió Zappalà en Valencia y que ya se ha aplicado en bibliotecas públicas de Taormina y Milazzo, "aumenta cinco veces la durabilidad de los libros". La gran ventaja de este procedimiento es su rapidez. Con un equipo de dos personas se pueden consolidar unos tres mil libros en dos meses. "Con métodos antiguos necesitaríamos diez meses." Pero el método no es barato. "El coste es de 15 a 20 euros por libro, pero el magnífico resultado compensa sobradamente la inversión."
Al curso, organizado por el Instituto Valenciano de Restauración, y celebrado a finales de junio en la Universitat de València, asistieron reconocidos profesionales de la Biblioteca Nacional, profesores de la Escuela de Conservación y Patrimonio de Madrid, técnicos de los archivos de Cádiz, Barcelona, Murcia, Albacete y Málaga, y expertos del Instituto de Patrimonio Histórico de Andalucía y de la Comunidad Valenciana, así como especialistas del ámbito privado de Barcelona, Girona, Santander y País Vasco. Una cualificada nómina de alumnos.
Tags: Conservación, archivo