domingo, 08 de junio de 2008
DESCUBRIMIENTO LA JOYA ESCONDIDA DEL MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES
Las mil piezas de un puzzle: se aclara la identidad del valioso

EN: DIARIOELMERCURIO.COM
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FECHA: 08/06/2008

Un notable códice que reúne a maestros del Renacimiento está en Chile. Fue comprado, sin muchos datos, por el Museo de Bellas Artes en 1956. Había llegado a Santiago a mediados del siglo XIX. Expertos europeos confirmaron recientemente que se trata de una parte del valioso "Códice Bonola" (la otra está en Varsovia). En exclusiva, la descubridora del códice, Maria Teresa Caracciolo, habla desde París con "El Mercurio". A partir del martes serán expuestos algunos de sus dibujos en el MNBA.

Gracias a un exhaustivo estudio de reconocidos expertos italianos, desarrollado durante más de dos años en Europa, se despejó la identidad de las hasta hace poco desconocidas y enigmáticas iniciales "G.B". Las que figuraban en un misterioso y valiosísimo documento del Museo Nacional de Bellas Artes.

Las insospechadas letras corresponden al nombre del pintor y coleccionista italiano del siglo XVII: Giorgio Bonola (1654-1700). Y el documento firmado por él es el códice o álbum que el mismo autor hizo y armó, trazando una historia del arte italiano de los siglos XV, XVI y XVII, a través de dibujos de distintos artistas y de él, junto a anotaciones manuscritas.

Lo piden de Italia

"Este el único códice existente en Chile", destaca el historiador del arte y experto en el tema Romolo Trebbbi del Trevigniano. Claro que no se trata del códice completo. La otra parte, ya conocida, se encuentra en el Museo Nacional de Varsovia. Los 131 dibujos del códice en Santiago corresponderían a un tercio de la colección, de la que aún se desconoce su dimensión total: debieran haber varios fragmentos más perdidos en otros lugares.

El director del Museo Bellas Artes, Milan Ivelic, está radiante con el descubrimiento. El, junto a expertos italianos, percibieron la necesidad de una investigación profunda que aclarara definitivamente el origen de este documento que prácticamente dormía en los archivos del museo. El estudio y catálogo del códice y de todos sus dibujos se realizó gracias a Unión Latina, organismo internacional dedicado a la promoción y difusión de la cultura latina, con sede en París.

"Artes y Letras" tuvo acceso al flamante libro -aún no traducido del italiano- que acaba de llegar a Santiago. Y pudimos apreciar también algunas páginas de este increible códice con sus dibujos originales y obras de grandes del Renacimiento, como Guido Reni, Antonio Maratti, Correggio, Boccaccino, Saachi, Scaramuccia y muchos más.

Tal es el interés generado por la certificación del códice, que al darse a conocer la noticia, hace unos días en París, al momento que se efectuaba un seminario de expertos italianos, ellos solicitaron de inmediato estas obras para una muestra por Italia, nos cuenta Ivelic. Ahora, el museo mostrará algunas obras al público a partir del martes (en la rotonda del segundo piso) . Y para el bicentenario, el 2010, se expondrá el tesoro en plenitud, que incluye originales y también copias de maestros como Leonardo y su escuela.

Su real importancia

La historiadora del arte y experta en Renacimiento, la italiana Maria Teresa Caracciolo -autora del descubrimiento y coautora de la reveladora investigación europea- conversó con Artes y Letras desde París.

-¿Cuál es la real importancia de este códice, en el marco de los otros códices existentes?

"Su importancia se puede evaluar en relación con los demás códigos que todavía existen, sobre todo aquellos constituidos por el padre Sebastiano Resta, quien fue uno de los mayores coleccionistas romanos de dibujos del siglo XVII y maestro de Giorgio Bonola. Puede decirse que Resta fue el representante más notable de un coleccionismo de dibujos basado en un enfoque histórico de la materia. Recopilaba sus folios no sólo de acuerdo con criterios estéticos y cualitativos, sino también para aumentar el conocimiento histórico-crítico sobre el arte italiano desde el siglo XV al XVII. Bonola no es tan importante como el padre Resta, pero fue uno de sus seguidores más apasionados y capaces".

 

-¿Cuáles serían los dibujos más importantes de este

códice?

"El dibujo más importante del Códice Bonola de Santiago es el folio autografiado por Correggio, que representa el bajorrelieve al Dios desconocido. Otro dibujo importante es La PietÀ de Camillo Boccaccino. Entre los dibujos del siglo XVII, los más valiosos son los de Guido Reni, como "Caída de los gigantes". También hay obras de autores como Guido Cagnacci -"La mártir Mustiola"- y de Andrea Sacchi: "Metamorfosis" y "San Sebastiano". Muy interesante es la serie atribuida al maestro Carlo Maratti y su escuela. Incluso el primer dibujo de la serie puede considerarse una creación original del maestro".

Varsovia-Santiago

-¿Qué nos puede decir de las diferencias entre la parte del códice que está en Santiago con la sección que poseen en Polonia?

"La parte de Varsovia contiene folios importantes de la escuela lombarda, boloñesa y romana. Pero a Varsovia llegaron páginas con menos notas y escritos. La sección del códice que se encuentra en Santiago es más importante para la historia del coleccionismo de dibujos, pues aporta una mayor cantidad de información sobre artistas muy poco conocidos por la crítica. Particularmente sobre Luigi Scaramuccia, que fue un artista relevante del siglo XVII y que actualmente se está estudiando en Milán y Perugia.

"Sería importante ahora seguir estudiando los dos fondos en paralelo pues los escritos e información de uno pueden servir para identificar mejor los dibujos del otro. Por ejemplo, el dibujo y los escritos relacionados con Scaramuccia del Códice Bonola de Santiago permitieron identificar con precisión el dibujo correspondiente de Varsovia, considerado hasta ahora de la escuela de Perino del Vaga".

La desintegración

La vida del Códice Bonola ha sido accidentada, por decir lo menos. El códice nació en Italia durante la segunda mitad del siglo XVII, como obra del artista y coleccionista Bonola. Él fue recopilando una colección de valiosos dibujos antiguos que agrupó en un códice, al que le sumó sus anotaciones y muchos dibujos de su autoría.

Pero el códice habría sido desmembrado por los herederos de Bonola, a partir del siglo XVIII. Hay un largo lapso que permanece en la oscuridad: son los años de la dispersión de las páginas recopiladas y hechas por Bonola, las que seguramente (con sus valiosos dibujos) fueron vendidos a coleccionistas y artistas.

Sólo en 1959 se volvió a hablar del códice: gracias a los hallazgos de estudiosos europeos, especialmente de la conservadora polaca Maria Mrozinska. Ella presentó en Venecia la identificación de la primera parte del códice, que se integró luego al Museo de Varsovia. Por esos mismos años, el Museo Nacional de Bellas Artes adquiría en Chile, a la familia Aldunate, un misterioso manuscrito renacentista, que había sido comprado en Italia en el siglo XIX. Nadie sabía muy bien de qué se trataba.

El rompecabezas

Esta investigación sobre el enigmático documento empezó en 2002, con el viaje a Chile de Bernardino Osio, Secretario General de Unión Latina. Él volvió a Europa con un gran paquete de fotos de obras de arte italianas. Se las llevó a la experta italiana María Teresa Caracciolo:

"En el primer momento me dejaron perpleja. Pero algunos elementos de esos dibujos me empezaron a resultar familiares, como los tres estudios con la anotación antigua Maratti. Se podían relacionar con la máxima realización de ese maestro romano, la decoración del salón de audiencias del palacio Altieri en Roma".

Otro elemento fueron los escritos alusivos a los acontecimientos del arte italiano, desde el siglo XV hasta el XVII. "Estaban -agrega- mezclados con genealogías y trazados por una misma mano: demostraban que los dibujos provenían de una única fuente". Sospechó claramente que eran de Bonola.

Una semana después, las fotografías se encontraban sobre el escritorio de la gran estudiosa Simonetta Prosperi, quien formula la pregunta clave: "¿Y si G.B. fuera Giorgio Bonola?".

"El puzzle del origen de los dibujos comenzaba a armarse, a pesar de que ambas no estábamos plenamente conscientes y que aún quedaba lo peor: la demostración de la hipótesis", reseña en el estudio. Se organizó un proyecto internacional, auspiciado por Unión Latina, también por el Instituto Chileno Italiano de Cultura. Una serie de expertos viajaron a Chile, partiendo por Caracciolo. Estuvieron en contacto directo con los originales. Y a la luz de los conocimientos que se tenían se llegó a la verificación.

Pistas claves del autor

Varios elementos permitieron concluir que el antiguo álbum chileno constituía una parte posterior, hasta entonces desconocida, del Códice Bonola, afirma en su estudio Caracciolo.

El primer elemento reside en la circunstancia de que varios dibujos del códice de Santiago, aunque tenían escrita la anotación Maratti de la mano de Bonola, son estudios preparatorios para pinturas del propio Bonola. De hecho, las dos hojas que decoran la portada del códice corresponden, con pequeñas variantes, a dos escenas de frescos de Giorgio Bonola en la nave de la iglesia de Santo Stefano en Corconio.

Otro elemento clave para identificar el códice fue la numeración de sus páginas. El tipo de número y su ubicación en las páginas es análogo en el de Santiago y en el de Varsovia. Por último: un dibujo de Scaramuccia que copia uno de Guido Reni está en Varsovia y en Santiago.

¿Y cómo está estructurado el Códice Bonola? A grandes rasgos, su autor agrupa a los artistas italianos por escuelas y siglos.

El contenido

La parte del códice que está en Chile se inicia -después de saludar a los "antiguos"-, con un perfil del arte italiano que traza a través de grandes del Renacimiento: Leonardo, Miguel Ángel y Rafael, a los que agrega "Sarto, del Vago y Vasari".

Es relevante el rol primordial que le reconoce a Leonardo, incluso indica la cronología de sus obras en Milán. La alusión a Correggio, en cambio, es más breve.

De Maratti -artista de seis papas, gran intérprete del clasicismo durante la primera mitad del siglo en Roma- presenta el núcleo numéricamente más consistente. Y dentro del desarrollo de las distintas escuelas, Bonola le asigna la parte más significativa a la escuela lombarda, de la que él mismo formaba parte, precisa la otra investigadora Simoneta Prosperi.

Pero Bonati también comete errores al armar su códice: se equivoca en algunas autorías de determinados dibujos. Según coinciden los investigadores las atribuciones de dibujos de artistas más antiguos no son muy confiables. Las de sus contemporáneos son más fidedignas.

Errores sorprendentes

"Del siglo XVI -indican Simonetta Prosperi y Valenti Rodino-, uno de los errores más llamativo es la atribución a Andrea del Sarto de dos estudios para una Anunciación. El hecho es que su autor fue Camillo Boccaccino. Más extraño fue que Bonola no se diera cuenta de la existencia de un espléndido original de Correggio: lo atribuyó equivocadamente a Perin del Vaga"... Pero ahora con las autorías corregidas junto al gran valor del códice, esta "joya escondida" -que viajó desde el Renacimiento italiano hasta las riberas del Mapocho- puede conocerse en su real dimensión.

¿Qué es un códice?

Códice viene del término en latín codex y corresponde a un cuerpo, a un álbum de cierta antigüedad e importancia histórica, donde se guardan una colección de escritos o de dibujos, generalmente ambos, explica Romolo Trebbi. Entre los códices más famosos están los precolombinos -destaca Trebbi-. También están el Códice Vaticano y el Códice Da Vinci.

"Hay también códices particulares muy buenos de familias de la Toscana, con colecciones de dibujos del Renacimiento. Sé de la existencia de uno extraordinario, propiedad de la familia del marqués de Pucci. Sucede que la especialidad de ciertos códices en dibujos del Renacimiento se dio bastante en el 1600", añade.

El Códice Bonola está integrado por anotaciones de su compilador y dibujos (algunos comprados y otros hechos por Bonola), pegados en distintos lugares. El álbum fue armado por Bonola en el siglo XVII, de ahí su nombre. Lo que está aquí es un documento de 65 páginas con 131 dibujos. Y sus páginas están en tres formatos: 54 cm de alto x 39 de ancho; 78 x 54 y 108 x 78. "Está hecho en un tipo de papel llamado de 'trapo', de hilo o algodón. Un papel muy estable, neutro, de excelente conservación. Hay páginas que se conservan completas, otras están parcialmente destruidas. Pero los dibujos permanecen en carpetas individuales, en perfectas condiciones de conservación", precisa la conservadora del museo, Marianne Wacquez.

El chileno que compró el códice

Los dibujos que hoy posee el Museo de Bellas Artes fueron comprados -posiblemente en
Florencia o tal vez en Roma- entre 1840 y 1850, por don Manuel Aldunate y Avaria. Arquitecto e ingeniero chileno, Aldunate viajó a Europa para asistir a los cursos de la Ecole Centrale d'Architecture de París.

Los dibujos permanecieron en manos de la familia cerca de un siglo. En 1918 don Santiago
Aldunate Bascuñán (embajador de Chile en Estados Unidos) mandó a hacer una primera listacatálogo de la obra. La lista incluyó 120 dibujos conservados en un álbum de 65 páginas. El documento reveló, además, que "la colección de los dibujos formaba un
libro de más de 180 páginas, algunas dañadas, otras con páginas sin dibujos o con dibujos
sueltos. Su número era impreciso".

Una segunda lista fue hecha en 1955, por el restaurador Ramón Campos Larenas, por encargo de los Aldunate Morel, para su posible venta al museo. Esa lista sumó 131 dibujos: sucedió que al desarmar las páginas aparecieron algunos nuevos dibujos que habían sido hechos sobre el reverso.

En 1956 el Museo de Bellas Artes compró la colección. En 1976, la Dibam hizo un nuevo
inventario de 124 dibujos. En 1979 se montó una exposición curada por el profesor Romolo Trebbi del Trevigniano, quien propuso nuevas atribuciones y una nueva numeración. El catálogo incluía 131 diseños.

En 1982, la Dibam compiló otro nuevo inventario compuesto por 130 diseños. Y en 1991, tras la restauración de los dibujos, se hizo una nueva muestra y catálogo, que confirmó los 131 dibujos. No obstante todo ello, sólo ahora se cuenta con un estudio y expertización
de cada obra a fondo, lo que develó las autorías definitivas.


Tags: museo histórico, Bellas Artes

Publicado por carmenmarin @ 20:10  | NOTICIAS
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