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FECHA: 01/04/2008
AUTOR: MARÍA JOSÉ MUÑOZ.
El Archivo y la Biblioteca Capitulares son dos instituciones culturales diferentes, aunque hoy en día están unidas y abiertas al público en la catedral primada. Cada una tiene sus fondos documentales y bibliográficos independientes formados a lo largo de los siglos, donde se refleja la vida y la actividad del templo primado. En la actualidad, archivo y biblioteca están situados en dependencias diferentes, pero su consulta se realiza en la misma Sala para Investigadores.
Según ha informado a ABC el director del Archivo y Biblioteca Capitulares, Ángel Fernández Collado, el proyecto de reforma del archivo se enmarca dentro de las obras de rehabilitación a las que pronto serán sometidas los claustros de la catedral -en unos días se abrirán las plicas para, a continuación, adjudicar el proyecto- y se centrará fundamentalmente en «dedicar todo un lado del edificio -el que da a la calle de la Feria y la calle Hombre de Palo-, y de arriba abajo, a área cultural».
La sala capitular de verano, situada entre el claustro bajo y la calle de la Feria, con puerta a la calle y al claustro, sería una sala de conferencias, presentación de libros, pequeñas exposiciones, sala de prensa, etc...Encima de la Sala Capitular está la Biblioteca de la catedral, que tras las obras continuará en el mismo sitio, y sobre ella hay otra sala que se convertirá en la gran sala de Depósito de Archivo de Pergaminos, Obra y Fábrica y el restos de los fondos documentales existentes. Junto a ella, con ventanas a la calle Hombre de Palo, estará la amplia Sala de Consulta para los investigadores. Habrá un ascensor desde el claustro hasta el interior del archivo para facilitar el acceso a las personas minusválidas o con problemas de movilidad.
De la mano del Cabildo
El Archivo y Biblioteca Capitulares nacieron a finales del siglo XI con carácter privado y dependientes del Cabildo de la catedral de Toledo. Desde entonces ha permanecido abierto a la consulta pública de investigadores, historiadores y otros interesados en sus fondos documentales. La existencia del Archivo Capitular responde a la necesidad de guardar los títulos de propiedad y los privilegios recibidos de las autoridades civiles y eclesiásticas.
La Biblioteca es un mundo diferente; en ella se acumulan libros, escritos compilados en secuencias de hojas cosidas formando un conjunto unitario. Los libros están orientados dentro del Cabildo Primado a cumplir funciones litúrgicas, educativas y culturales, especialmente para servir de base en la celebración de las misas y de la Liturgia de las Horas u Oficio Divino.
Por tanto, el Archivo y la Biblioteca Capitular custodian los fondos documentales y bibliográficos adquiridos, producidos o recibidos por el Cabildo Primado en el desarrollo normal de sus actividades administrativas, litúrgicas, culturales y caritativas. Destaca entre estos fondos la Colección Primatialis Ecclesiae Toletanae Memoria, que se inició en 2007 con motivo del XIV Centenario del nacimiento de San Ildefonso, arzobispo de Toledo y patrón de la Archidiócesis.
Según explica Fernández Collado, el Archivo inició su andadura a finales del siglo XI. Su fondo documental está integrado especialmente por privilegios otorgados por los reyes, bulas de los papas, constituciones de los arzobispos, fundaciones piadosas o donaciones.
La nueva catedral
En 1226 se inició la construcción de la nueva catedral gótica, sobre la deteriorada mezquita existente. Este hecho dio origen al nacimiento paulatino de una unidad administrativa dentro del Cabildo llamada Obra y Fábrica, que generó mucha documentación relacionada con la construcción y ornamentación del edificio, con su financiación, rentas y posesiones, y con las personas, artistas y artesanos que en ella trabajaban. Ahora se está realizando su catalogación total.
La importante comunidad cristiana mozárabe que vivía en Toledo en aquella época, que hablaba y escribía en árabe como su lengua materna, generó una documentación de más 700 documentos escritos en árabe, en su gran mayoría depositados actualmente en el Archivo Histórico Nacional.
A partir del siglo XIV, los fondos documentales comenzaron a ordenarse de forma racional, de lo que se encargaron los padres benedictinos Diego Mecolaeta y Martín Sarmiento. Posteriormente se realizaron diversas revisiones de los documentos del Archivo y en la actualidad se está llevando a cabo una nueva revisión para proceder a su digitalización.
Existe un conjunto de piezas de gran valor histórico, religioso, litúrgico, artístico y bibliográfico -tales como ropas litúrgicas, vasos sagrados, relicarios, documentos, libros, donaciones de obras piadosas y artísticas, cantorales, imágenes o pinturas-, conservadas en el llamado Tesoro del Sagrario de la Catedral Primada. En el siglo XVIII, el Archivo Capitular asume el concepto de Archivo Histórico y se abre a la consulta pública. El cardenal toledano Antonio de Lorenzana mandó hacer unos bellos muebles barrocos en madera de nogal en cuyo interior se guardaron los documentos, donde continúan actualmente.
Está situado en unas dependencias del claustro alto de la catedral, comunicado con la Biblioteca Capitular. Dice Fernández Collado que las «muy necesarias» obras de renovación y ampliación de ambos facilitarán el trabajo y la consulta pública de sus fondos.
El Archivo de Pergaminos es el más antiguo y base del propio Archivo Capitular. Data de 1085, año de la reconquista de Toledo por Alfonso VI. Consta de unos 12.000 documentos en pergamino y papel, que se conservan extendidos y en posición horizontal dentro de cajas de cartón. En ellos se pueden encontrar bulas, privilegios reales, confirmaciones de obispos sufragáneos, donaciones, nombres de personas, títulos de nobleza eclesiástica y real.
Los dos documentos más antiguos son un Privilegio Real, que describe la restauración del culto cristiano en la antigua basílica, la elección de don Bernardo como nuevo arzobispo y la dotación de un conjunto de bienes a la catedral toledana, promulgado por Alfonso VI el 18 de diciembre de 1086, un año después de la reconquista de Toledo del dominio musulmán.
El otro documento es la Bula Pontificia enviada por el Papa Urbano II en 1088 desde Anagni al arzobispo don Bernardo confirmando su elección y designándole primado de la Iglesia española. Ambos documentos son altamente significativos para la catedral de Toledo, su Cabildo y la archidiócesis, son el origen mismo del Archivo Capitular y se han conservado hasta el siglo XXI.
En el marco de la próxima reforma de los claustros, el Archivo y la Bliblioteca Capitulares de Toledo se disponen a experimentar una gran reforma arquitectónica y archivística. Este importante registro de la Historia es uno de los más ricos de España.
Miles de legajos colman las estanterías del archivo catedralicio
El cardenal Lorenzana encargó unos bellos muebles barrocos en madera de nogal para la biblioteca