sábado, 19 de enero de 2008
EL ARCHIVO DE LA SEDENA

EN: VANGUARDIA
SITE: http://www.vanguardia.com.mx
FECHA: 19/01/2008
AUTOR: FRANCISCO MARTÍN MORENO

Hagamos un breve alto en el camino para homenajear a los funcionarios públicos dedicados a preservar la memoria colectiva de la nación. Por supuesto me refiero a los archivistas, profesionales ignorados que analizan, ordenan y clasifican lo que hemos sido para poder entender quiénes somos en la actualidad, y lo que podríamos llegar a ser si continuamos tropezándonos una y mil veces con la misma piedra por simple ignorancia histórica.

Aplaudo rabiosamente la decisión valiente del Secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván Galván, por haber ordenado la apertura de los archivos militares a la sociedad civil para revelar democráticamente el papel que pudieron haber jugado nuestras fuerzas armadas en el devenir histórico de la nación.

¿Cómo dejar pasar inadvertida la posibilidad de echar cubetadas de luz en nuestra historia que nos permitan entender mejor la presente realidad? ¿Cuándo el clero, otro protagonista, éste sí siniestro, permitirá abrir igualmente sus archivos a la consulta pública para que el pueblo de México conozca los alcances de su comportamiento criminal en relación, fundamentalmente, con las instituciones nacionales?

Se da un menosprecio generalizado a la experiencia histórica y profesional de quienes ven por el mejor funcionamiento y adecuada conservación de nuestros acervos documentales. ¿Qué haríamos sin la riqueza documental acumulada en los archivos nacionales, en los provinciales, en los locales, en los eclesiásticos y en los militares, además de en los privados? Imaginemos entonces la responsabilidad nacional que pesa sobre las espaldas de nuestros archivistas cuando tienen que guardar, ordenar y catalogar valiosa información de nuestras relaciones exteriores, de la Defensa Nacional, de los Estados de la Federación, es más hasta de los del Cabildo Metropolitano de la Arquidiócesis de México, del Banco de México, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, entre otros tantos más?

Los archivos han sido reservas culturales de los pueblos, fuente para la defensa de sus derechos y fundamento de su juricidad, centro neurálgico para la toma de decisiones de una buena administración y sede por excelencia de las investigaciones históricas. Nuestros archivos marcan el inicio de nuestra conciencia histórica. Un pueblo que carece de memoria histórica, un pueblo que no recurre permanentemente a sus archivos o que carece de ellos por apatía, indolencia o ignorancia pierde el rumbo y está condenado a asistir al desastre de su propia civilización. ¡Nuestros archivos no pueden correr la misma suerte que nuestro patrimonio precolombino ni la del hispánico porque el futuro nos cobraría semejante indolencia...!

Las tiranías se ocupan de guardar en sus archivos sólo lo que convenga a su imagen histórica y lo que fortalezca a las causas de un gobierno impuesto por la fuerza de las armas. Basta pensar en los archivos de Fidel Castro. Los expedientes deben ensalzar en todo momento la grandiosidad de su gestión para que las generaciones subsecuentes lo adoren en cada esquina o en cada página de los libros escolares o de las enciclopedias. Ni así escapará al juicio de la historia.

Comparemos la actitud de este primate antillano de nuestros días en relación con los archivos cubanos con el celo francés, alemán o inglés por la objetividad y la verdad para no confundir el presente ni el futuro. En las democracias se trata de contar con una absoluta transparencia de la función pública. De aquí que en nuestros archivistas, como custodios del patrimonio documental de la nación, descanse la verdad en la medida de lo posible, y por ende fortalezcamos la democracia futura: los hombres guardan la verdad en su conciencia y las sociedades guardan la suya en sus archivos.

En este sentido vaya un justificado reconocimiento al Secretario de la Defensa, general Guillermo Galván Galván, por esta importantísima decisión destinada a divulgar nuestro acervo histórico, un esfuerzo que, sin duda, redundará en un mejor conocimiento e identificación entre todos nosotros. Abrir unos archivos claves para el conocimiento de la historia patria que tradicionalmente permanecieron cerrados al público merece un reconocimiento que no debe pasar desapercibido: hablamos claramente de una modernización del Ejército.

Bravo, bravísimo. Un aplauso igualmente efusivo a la labor que desarrolla el general Germán Jiménez Mendoza director del archivo e historia de la Sedena, por ordenar, clasificar y facilitar la consulta de los anales militares mexicanos creando una fuente inagotable de conocimientos. Tarde o temprano la nación se los agradecerá.

Ningún momento mejor que el presente para homenajear a nuestros archivistas, quienes guardan y custodian nuestros acervos documentales para poder explicarnos nuestro pasado, entender nuestro presente y poder adelantarnos, en consecuencia, al futuro, estas breves líneas cargadas de emotividad y fundado agradecimiento por su ignorada e invaluable gestión.

Tags: archivero, archivísta

Publicado por carmenmarin @ 22:32  | * ARCHIVO
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