lunes, 29 de octubre de 2007
ASÍ SE EXPOLIÓ EL MAYOR TESORO DEL MUNDO

EN: LARAZÓN.ES
SITE: http://www.larazon.es
FECHA: 29/10/2007
AUTOR: Ernesto Villar

Las pruebas que oculta Odyssey a un día del juicio

La clave está en la caja negra del «super robot» submarino, que guarda las coordenadas exactas de dónde se extrajo el botín
Ernesto Villar

Madrid- Imagine un gran Banco de cuyos sótanos desaparece un valioso tesoro. Días después, desde el paraíso fiscal en el que ha dirigido, vía satélite, toda la operación, el supuesto ladrón distribuye una nota de prensa presumiendo ante el mundo de que tiene en su poder el botín. Por supuesto, no aclara ni de qué caja fuerte lo ha sustraído, ni cuándo lo ha hecho, ni, sobre todo, qué modernos aparatos electrónicos ha utilizado. En su defensa, únicamente argumenta que encontró el tesoro tirado, como quien dice, en medio del campo, y que, por tanto, no es de nadie. Ahora cambiemos Banco por ancho mar, caja fuerte por barco hundido y supuesto ladrón por Odyssey Marine Exploration (OME). Ya tenemos resumido, en 20 líneas, el expolio del mayor tesoro submarino del mundo.

Una prueba comprometedora

Después de numerosos aplazamientos, en Tampa (EEUU) está ya todo preparado para que dé comienzo el juicio contra Odyssey. Hay acusación (el Gobierno español), acusado (la empresa «caza-tesoros» estadounidense) y cuerpo del delito -se supone-, 18 toneladas de monedas extraídas de algún punto del fondo submarino. Falta, sin embargo, lo fundamental: la prueba de cargo. ¿Dónde están los aparatos electrónicos utilizados para extraer el tesoro? Odyssey los ha hecho desaparecer oportunamente. Es como si se los hubiese tragado la tierra o, mejor, el mar. No es para menos. En ellos están grabadas las huellas, dentro de una «caja negra», que desvelarían cuándo se extrajo el botín y, sobre todo, dónde, con sus coordenadas exactas de latitud, longitud y profundidad.

A partir de la documentación oficial y de los testimonios de varios expertos, LA RAZÓN reconstruye a continuación cómo se produjo el mayor expolio del mundo y desmenuza todos los detalles tecnológicos. La decena de modernos aparatos utilizados por Odyssey tienen una característica común: son los más sofisticados que hay en el mercado. Por ellos la empresa ha pagado más de 6 millones de euros. Es hora de recuperar la inversión. Por ejemplo, con la venta de las 500.000 monedas rescatadas.

El gran mapa de los naufragios

El expolio del mayor tesoro del mundo comienza en 1998, cuando un historiador a sueldo de Odyssey (que ahora, por cierto, reclama su parte del botín) rastrea hasta la última página del Archivo de Indias, en Sevilla, en busca de pistas de los mil galeones españoles hundidos junto a la bahía de Cádiz. Sus datos se completan con los de otros archivos, algunos tan inaccesibles a la iniciativa privada como el de la Marina Británica, que ofrecen un primer mapa de los posibles naufragios. Y aquí es donde interviene la primera de las armas infalibles de Odyssey: un espectacular sistema de tratamiento de datos llamado «Data Mining», cuya utilización figura en la ficha oficial de OME y en el Mou de París, el restringido registro europeo de barcos. Su funcionamiento es sencillo: se introducen en una base de datos todas las variables imaginables, desde los lugares en los que hay barcos hundidos hasta las corrientes marinas predominantes, los puntos más habituales de tormentas o las rutas que probablemente utilizara cada capitán. De todo ese cóctel se extrae un modelo que indica, con una fiabilidad impresionante, en qué puntos exactos hay más probabilidades de hallar un pecio. A partir de ese momento, y después de años de paciente estudio, esa computadora proporciona a Odyssey un detallado y gigantesco mapa del tesoro sin necesidad de escudriñar todo el fondo del Atlántico o el Mediterráneo.

«Cazado» por el satélite

Comienza entonces la segunda fase de la «Operación expolio». Los barcos de OME empiezan a hacer prospecciones en diversos puntos entre Gibraltar y Estepona, tal y como dejan constancia los satélites oficiales, que les «cazan» entrando y saliendo de aguas españolas. Una vez más utiliza la más moderna tecnología (ver gráfico adjunto), que va desde aparatos para medir la presencia de hierro o la densidad de los metales hasta dos pequeñas «joyas», el sónar de barrido lateral, que escanea el fondo del mar con la precisión de una ecografía en 3D, y la sonda de barrido lateral, que proporciona una fotografía casi perfecta de todo lo que se encuentra a su paso.

Una vez finalizado el trabajo de campo, con el mapa del fondo marino colgado de una pared como si de un póster de Google Earth se tratara, entra en escena el «niño mimado» de Odyssey, el «Zeus», un robot submarino no tripulado único en el mundo. En el mercado cuesta tres millones de euros, pero su precio se duplica con los seis brazos de titanio articulados que la empresa le ha instalado, capaces de todo lo imaginable, incluso de perforar la mercancía en el fondo del mar para extraer sólo lo que interesa. Está unido por un cordón umbilical al barco, desde donde se maneja con un simple joystick según las imágenes que va transmitiendo con su cámara, y que no sólo se pueden ver desde la cubierta, sino en la propia sede de la empresa a través de un satélite, el tercero de los pilares sobre los que se levanta el «imperio Odyssey». De esta forma, el cofundador de la empresa, Gregg Stemm, puede seguir en directo, segundo a segundo, cada uno de los movimientos del robot.

Con todo, lo verdaderamente importante para el caso no es lo que el «Zeus» hace, sino que cada uno de sus movimientos -al igual que ocurre con algunos de los otros aparatos- quedan memorizados en un registro, una especie de «caja negra» que lleva incorporada, y en la que, como se puede apreciar en el gráfico, se graban la longitud y la latitud en la que se trabaja, la profundidad, la temperatura del agua y el día y la hora exactos. Es decir, todas las pruebas que incriminarían -o exculparían- a Odyssey. Nada de esto estaba en los dos barcos de la compañía, el «Ocean Alert» y el «Odyssey Explorer», cuando fueron apresados por la Guardia Civil tras salir de Gibraltar. «El juez debe ordenar la entrega de estos aparatos. Son la prueba fundamental», explican los expertos. ¿Qué oculta Odyssey?

Tags: archivos subacuáticos, archivos marítimos, Galeones hundidos, España

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Comentarios
Publicado por Invitado
martes, 23 de septiembre de 2008 | 21:33
Ya esta bien de que todo el mundo nos robe, si es nuestro, pues para nosotros.Chema
Publicado por Invitado
miércoles, 24 de septiembre de 2008 | 1:47
Parece mentira que nosotros los españoles que tenemos mas historia que otros seamos tan ZAPOS con estas cosas
Podria alguna institucion colaborar con empresas submarinas y de buzeo para sacar algunos galeones. Todos Ganariamos RebotadoRebotadoinvasor