miércoles, 24 de octubre de 2007
TENER O NO TENER MEMORIA

EN: INFORMACIÓN.ES
SITE: http://www.diarioinformacion.com
FECHA: 24/10/2007
AUTOR: Luis Segovia López es magistrado.

Contra la Ley de la Memoria Histórica se ha dicho que es inoportuna e innecesaria porque ya se promulgaron leyes parciales por las que se restituyeron en sus derechos a las víctimas del franquismo y ya se condenó el golpe militar y el régimen franquista; es parcial porque sólo se recogen las víctimas de un bando y parece una revancha de los perdedores de la guerra civil; y por último, que se reabren las heridas del pasado siendo causa de división entre los españoles, cuando se debe mirar al futuro. A favor de la misma, se dice que faltaba una ley más general que declarara ilegales los juicios franquistas basados en las leyes represivas, y que ampliara el reconocimiento de indemnizaciones en favor de personas fallecidas en defensa de la democracia, durante el periodo comprendido entre 1 de enero de 1968 y 6 de octubre de 1977, es decir en los estertores de la dictadura y que no habían recibido ninguna compensación, ahora la obtendrán si pueden demostrar que su familiar murió en ese periodo «en defensa y reivindicación de las libertades y derechos democráticos», por ejemplo en una manifestación reprimida a tiros por la policía franquista, y no a los familiares de los etarras como dice algún descerebrado de extrema derecha para desprestigiar la ley. Se condenó al franquismo en una comisión no en el pleno parlamentario, por lo que se debería conseguir que no se hicieran declaraciones como la de Mayor Oreja, de que no condena al franquismo «porque representaba a un sector muy amplio de españoles... y hubo muchas familias que lo vivieron con naturalidad y normalidad» y que en su tierra vasca durante el franquismo «era una situación de extraordinaria placidez». No es cierto que la ley sea parcial, pues se distinguen completamente dos periodos: guerra civil y posterior dictadura. Durante la guerra civil se rehabilitan todas las víctimas, aunque los franquistas se alzaron contra un régimen democrático legítimamente constituido, la ley admite la existencia de la represión de descontrolados en el bando republicano, y los católicos republicanos que fueron represaliados en la llamada zona roja por sus creencias religiosas (el franquismo nunca los honró, porque eran republicanos, y los republicanos tampoco, porque eran católicos). Se facilita el acceso a los archivos históricos y se dan ayudas para localización y traslados de las fosas. Esta ley no debe servir para reabrir heridas sino para curar injusticias, ni es revancha de nada contra nadie.

Cada lector habrá optado por una u otra postura según su ideología, y los argumentos en contrario a su convicción en nada le harán cambiar de opinión. Nadie puede saltar con facilidad las tapias de su corral mental. Pero podemos asomarnos un poco por encima de ellas para ver un poco más allá en el horizonte de la historia de otros pueblos. Es norma universal que al cabo de dos o tres generaciones después de un régimen dictatorial con sus silencios, se reabre la historia de ese pueblo sojuzgado. En la antigüedad Egipto y Roma luego de los tiranos, y contemporáneamente luego de la Rusia estalinista, en la Alemania nazi o la Italia fascista se produce un examen público de las atrocidades pasadas, y la eliminación de los monumentos y símbolos que honraban los nombres de los organizadores de la tiranía y de sus cómplices. No otra cosa señala esta ley, de que la Fundación del Valle de los Caídos deberá honrar y rehabilitar la memoria de todas las persones fallecidas a consecuencia de la Guerra Civil de 1936-1939 y de la represión política que la siguió, con objeto de profundizar en el conocimiento de ese periodo histórico y de los valores constitucionales, y el Valle se regirá estrictamente por las normas aplicables a los lugares de culto y a los cementerios públicos; sin que en su recinto puedan llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, sus protagonistas o el franquismo. Tan de sentido común democrático es esto, que hasta la oposición ha votado a su favor. La memoria pública del pasado franquismo se debe convertir en testimonio de la fragilidad e inestabilidad de nuestra historia, de la relatividad de las conquistas del progreso técnico si no se acompaña de un desarrollo ético y democrático, en una advertencia de las posibles reincidencias de las barbaries fascistas en el futuro, y para que ningún totalitarismo -sea del signo que sea- tenga justificación alguna.

Tags: legislación archivística, España, Ley Memoria Histórica

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