CONSERVAR EL PAPEL PARA LA HISTORIA
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FECHA: 22/10/2007
AUTOR: Manolo Pérez
En diciembre de 1988 se crea el Laboratorio Municipal de Restauración Documental fruto de la necesidad de recuperar los fondos del Archivo Municipal del Ayuntamiento de La Laguna, uno de los más importantes del Archipiélago Canario, por lo que se ven en la obligación de conservarlo, favoreciendo todas aquellas actividades formativas y de divulgación que contribuyan a preservar dichos fondos. Dicho servicio depende de la Delegación de Patrimonio Histórico-Artístico del Ayuntamiento.
Desde el momento de su inauguración hasta la actualidad, los trabajadores de este servicio han realizado una dura labor de puesta a punto y acondicionamiento de su archivo y de otros de la Isla, puesto que prestan servicios a otras instituciones y particulares que requieren de sus conocimientos.
El actual técnico del laboratorio, Rafael Martín Cantos, nos ha explicado la organización de su trabajo y los pormenores de la labor, así como las fases del proceso de restauración, que está relacionado con la estructura del material, en este caso todo lo relativo al papel y a la celulosa, libros, planos, grabados, pergaminos, carteles.
Lo de restaurar pergaminos tiene dos vertientes, nos dice el técnico, “la parte estrictamente celulósica, y luego, por no poder disociarlo del papel, la encuadernación en piel. Estas encuadernaciones pueden variar, pueden ser en piel o en pergamino. Dentro del pergamino está la encuadernación, y los documentos que vienen escritos sobre este material. Son diferentes tratamientos y siempre está en relación con el papel”.
Labor.
El trabajo mayoritario del laboratorio es la restauración de los fondos documentales del Archivo Municipal, a todos los niveles, desde los más antiguos, caso de los textos de compartimiento de tierras, hasta los más modernos, como el padrón de habitantes que se realiza en la actualidad.
La encuadernación de libros es frecuente, puesto que los documentos del Archivo están en muchos casos organizados en libros, como los de actas o los padrones. Se le suma los que llegan por encargos. “El Ayuntamiento tiene en ese sentido una ordenanza municipal que regula el precio público para trabajos exteriores. Vienen trabajos particulares, generalmente, grabados, láminas, y de otros ayuntamientos, que vienen con documentación de su archivo municipal o su juzgado de paz”, explica.
Ordenanza municipal.
Pero estas colaboraciones, aunque no existiera la ordenanza municipal, “que nos obliga a tratar cualquier original que nos traiga una institución pública, la colaboración entre municipios siempre existiría, a la hora de solicitar ayuda, e incluso de formar al personal de otros archivos”, para que sepan en qué condiciones tienen que manipular y conservar la documentación.
Los laboratorios de conservación y restauración que existen en Canarias son: el Archivo Histórico Provincial de Gran Canaria, el Provincial de Tenerife, el del Cabildo de La Palma, y este, que “es el pionero y, tiene algunas características que lo hacen único en el Archipiélago, como estar abierto a otros trabajos que no son los propios que produce la entidad donde está ubicado”.
Comunicación.
La comunicación entre los diferentes laboratorios es escasa, como nos confiesa el técnico, “no sé si porque el restaurador en sí, o el mundo de la restauración, tiende a ser introspectivo, o porque se ha dado así, pero no por guardar los secretos. Asistimos a muchos congresos, hay muchas publicaciones, y páginas en Internet que ayudan al conocimiento del tema, y por eso los secretos que nos guardamos los restauradores son muy pocos”.
La formación de profesionales del personal se hace mediante convenios de colaboración. “Hubo una época, no sé si se retomará, en la que el Ayuntamiento organizaba cursos de archivística, en los cuales se incluía la conservación documental y en los que participaba el Laboratorio”, explica.
Inicios.
Antes de que se creara el laboratorio, en el año 1988, la labor de restauración no se hacía, como cuenta el técnico: “Hay que tener en cuenta que el concepto de conservación y restauración es relativamente moderno, por lo menos en España. Hubo una serie de instituciones que tuvieron vista en su día y tuvieron vista a futuro para montar este tipo de laboratorios”.
Sobre los soportes y los tipos de tintas que el laboratorio restaura, nos dice que “viene a ser como en un hospital con las personas”. Cada papel es sui géneris, es único. Siempre se hacen pruebas. “Igual que cuando alguien que va con gripe al médico y le pregunta sobre sus alergias, el papel es lo mismo. Si las tintas durante los tratamientos previstos se van a mover y diluir, entonces hay que fijarlas. La diferencia estriba, no sólo en la calidad del papel, puesto que además del papel hecho a mano también está el fabricado a máquina, y sobre éste sí fijarían una gran variedad de elementos sustentados, como las tintas, que pueden ser de carbón, las manuscritas, los pigmentos de acuarela, las de maquina de escribir, de impresora, de grabado. Y todas esas tintas reaccionan de forma diferente ante un mismo tratamiento, por lo que hay que ir cotejando, probando, para evitar el movimiento de la tinta”, indica.
Impresión moderna.
Los procedimientos de impresión actuales explica que no son más complicados que los antiguos, “pero tenemos poca experiencia en hacerlo porque no se ha dado el caso de restaurar lo moderno. Llegará el momento en que habrá que hacerlo, y la gente deberá estudiar e involucrarse en ese tipo de restauraciones para que se den a conocer procedimientos y técnicas, pero generalmente la investigación se vuelca en el material del pasado. Lo que sí implica bastantes problemas es la restauración del material de arte moderno. Ahí sí que el desconocimiento no ayuda a la restauración de la obra, puesto que se utilizan materiales nuevos, se combinan pigmentos de diferentes tipos, y mezclan materiales de diferentes naturalezas, como arenas, plásticos”.
Composición.
Los papeles estaban hechos primeramente de fibras vegetales, como algodón o lino, y posteriormente se empezaron a fabrican industrialmente, de pasta de madera. El tratamiento de estos dos tipos es diferente puesto que la respuesta de estas dos fibras a los tratamientos es distinto. “Lo que ocurre es que el papel hecho de trapo es mucho más noble, y mantiene sus características durante años. Aquí tenemos documentos manuscritos de hace 500 años, y el soporte está mucho mejor que algunos papeles de hace 30 años. Y por ello los tratamientos también varían”, explica.
La acidez.
Uno de los problemas del papel moderno es la acidez, por eso se ha tomado una serie de medidas para solucionar este problema. A este respecto indica: “Determinados documentos van sobre un papel que no envejece, con una determinada calidad y eso se hace sobre todo con los libros de actas. Y también se ha empezado a utilizar papeles para uso general de la administración con un bajo nivel de acidez, normalizados con la ISO 9706, que regula la calidad del papel”.
La labor del personal del laboratorio no termina con la restauración de los documentos deteriorados, sino que también debe procurar la correcta conservación de todos, por medio de unas pautas marcadas por el conservador y el archivero. “Por aquí pasa mucho material, y probablemente debería ser más, también depende del personal que pudiera atender toda esa demanda, pero básicamente es una combinación de actuaciones entre la conservación y la restauración. El estado de conservación del Archivo Municipal se puede decir que es aceptable, puesto que vamos superando escollos, sobre todo teniendo en cuenta que el archivo está ubicado en un edifico antiguo que no ha sido preparado para ese uso”, dice.
El clima de La Laguna explica que no es el más adecuado para la conservación de documentos. “El papel es un material higroscópico, funciona como una esponja, y si al exceso de humedad unimos las altas temperaturas, hace que se originen unas condiciones microclimáticas adversas para el material. Ayuda a la proliferación de determinados microorganismos, y eso hace que el papel se deteriore rápidamente”, puntualiza. Para solucionar eso, las construcciones nuevas donde se ubican archivos ya empiezan a tener en cuenta determinadas normativas en cuanto a aislamiento. Los principales problemas de los archivos son el clima adverso, la humedad y el calor; la acidez del papel y de las tintas, pero también el manipulado de esos documentos, y la luz.
Digitalización.
Sobre la digitalización de los documentos dice que se suele hacer cuando desmontan el original, como un libro, sobre todo si es antiguo. Cuando los documentos entran en el laboratorio aprovechamos la obligatoriedad del desmontaje del mismo para digitalizarlos, puesto que si no, las costuras molestarían en su manipulado. “Ya no sólamente por el deterioro del documento, sino para posteriores manipulados. Un investigador o alguien que lo requiera, podrá acudir al archivo digital y no deberá de manipular el original”. También tienen documentos que ni siquiera digitalizados pueden salvar su información, debido al avanzado deterioro. “En algunos casos se sabe lo que contienen por lo que se dice en una determinada época. Los pedazos son como piezas de un puzzle que no encuentran ubicación. Se trata sobre todo de datas antiguas”, dice.
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