ARCHIVOS PARA TODOS LOS PÚBLICOS
EN: HERALDO.ES
SITE:
http://www.heraldo.es
FECHA: 22/10/2007
AUTOR: PAULA FIGOLS.
La supresión del carné de investigador ha facilitado el acceso de los ciudadanos a archivos y bibliotecas. El DNI es suficiente para consultar documentos históricos. Muchos debaten si esta medida aumenta el riesgo de robos, como el ocurrido en la Biblioteca Nacional.
Un jubilado que quiere profundizar en la historia de su pueblo. Un profesor universitario que busca datos concretos para una investigación sobre los fueros. Un particular que quiere conocer su genealogía, o consultar el catastro. Un historiador que investiga documentos de la Iglesia del siglo XVI. Un coleccionista de los carteles de fiestas del Pilar… Los archivos se abren al gran público y el perfil de sus usuarios es cada vez más amplio. Además, desde hace unos meses ni siquiera es necesario presentar el carné de investigador. El Gobierno derogó en diciembre de 2006 la obligatoriedad de poseer esta tarjeta. En todos los archivos de titularidad pública y la mayoría de los privados, con el DNI es suficiente para que cualquier ciudadano se convierta en investigador.
Con la apertura al público y la eliminación de trabas burocráticas, aumenta también el riesgo de pérdidas, daños o robos a documentos históricos. Hay cierta preocupación por lo ocurrido en la Biblioteca Nacional (hace unos meses, un presunto investigador robó, entre otros documentos, dos mapamundis de la edición incunable de 1482 de la "Cosmografía" de Ptolomeo), pero lo cierto es que los principales archivos aragoneses no han sufrido pérdidas significativas en los últimos años. Las medidas de seguridad son estrictas -aseguran- y no se pueden sacar documentos.
El Ministerio de Cultura otorgaba el carné de investigador, con una validez de tres años, a profesionales o investigadores que lo acreditaran. La Biblioteca Nacional, por ejemplo, sigue exigiéndolo para consultar determinados libros antiguos, raros o incunables (aunque los trámites para conseguirlo no son muy complicados). En Aragón, los principales archivos no piden esta tarjeta y algunos ya eliminaron esta medida hace muchos años.
"La supresión del carné facilita el acceso a la investigación, porque elimina un trámite administrativo. Pero el problema real es que hay muchos fondos documentales que están todavía sin organizar", asegura Esperanza Velasco, profesora de Archivística y directora del departamento de Ciencias de la Documentación de la Universidad de Zaragoza. Velasco no considera que ahora haya más riesgos. "La solución no es limitar el acceso, sino poner mayores medidas de seguridad. Pero el principal problema no es el robo, sino el deterioro por estar en depósitos que no reúnen las debidas condiciones ambientales y/o estructurales", sostiene.
Los archivos más importantes de la Comunidad son los tres provinciales (Zaragoza, Huesca y Teruel), de titularidad estatal pero gestionados por el Gobierno de Aragón. En ellos, desde el año pasado solo se pide el DNI o un pasaporte para consultar cualquier documento. Los archivos municipales son muy visitados, porque además de documentos históricos tienen muchos materiales 'administrativos': expedientes del Ayuntamiento sobre obras, planos de casas, etc. En el de Zaragoza hace más de 20 años que no se exige el carné de investigador. Tampoco lo piden en los archivos y bibliotecas de La Seo y el Pilar, ni en otros fondos documentales privados, como el Centro de Documentación de Ibercaja -en el palacio de Larrinaga-, que recoge copias digitalizadas de fondos del Archivo de la Corona de Aragón (en Barcelona).
"Es un ejercicio democrático"
"Solo pedimos el DNI o el pasaporte. El carné de investigador era un trámite fácil de obtener y, además, no siempre lo exigíamos. El acceso a los archivos es un derecho público y un ejercicio democrático muy profundo. La afluencia de investigadores profesionales depende de las ayudas y la financiación. Pero cada vez vienen más ciudadanos particulares a investigar por su cuenta o consultar información", asegura Maite Iranzo, la directora del Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, en el palacio de Huarte.
En este archivo se conserva toda la documentación generada por la Administración, desde el siglo X hasta el XX. Tiene una afluencia de unas mil personas al año. "No hemos tenido sustracciones en 25 años, pero no digo que no pueda haberlas. Procuramos controlar mucho las medidas de seguridad: las zonas de consulta están vigiladas, los documentos se sirven de uno en uno, se controla quién lo recibe, nada sale de aquí", explica Iranzo.
"Los archivos tienen que estar abiertos a los ciudadanos. Un jubilado interesado en la historia de su pueblo tiene el mismo derecho que un investigador profesional. Cada vez vemos más un nuevo tipo de investigador: el aficionado", afirma Elena Rivas, la responsable del archivo municipal de Zaragoza, en el palacio de Montemuzo. Es uno de los archivos más visitados: el año pasado, hubo más de 6.200 consultas y se entregaron cerca de 14.000 documentos. Reúne materiales producidos por el Ayuntamiento y otros de historia de la ciudad desde el siglo XII.
"Con esta política de apertura al público, es cierto que hay más riesgo. Hemos tenido algunas pérdidas y robos menores. Aunque tenemos cámaras y medidas de seguridad, hay gente que se lleva documentación, muchos por descuido. Hace años compramos en un anticuario un libro de Actas del Ayuntamiento de Zaragoza de 1532. Ese libro tuvo que salir de aquí, no sabemos si hace dos años o dos siglos", apunta Rivas.
Los archivos de la Iglesia son menos conocidos y todavía les rodea un mito de cierto oscurantismo. "Los archivos y bibliotecas del Pilar y La Seo están abiertos a todo el mundo, solo pedimos el DNI. Queremos mostrarlos al público y que todos se aprovechen de nuestros fondos", afirma Isidoro Miguel, canónigo archivero, responsable del patrimonio documental del Cabildo Metropolitano. La Biblioteca Capitular guarda manuscritos e incunables de gran valor para conocer la historia de Zaragoza. Unos 150 investigadores, sobre todo extranjeros, pasan al año por el archivo de la Seo. "Les pedimos que rellenen una ficha y dejamos consultar todos los originales", asegura Isidoro Miguel.
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