lunes, 01 de octubre de 2007
EL CAOS SE APILA EN LOS JUZGADOS

EN: ABC.ES
SITE: http://sevilla.abc.es
FECHA: 01/10/2007

Decenas de aparatos de aire acondicionados, cientos de cajas de legajos, estanterías desmontadas o colocadas en cualquier sitio en el que haya un hueco; cajas de impresoras, sillones y sillas de ordenador, mesas... un sinfín de enseres variopinto jalonan y encorsetan cada lugar de los juzgados de Sevilla.

Un caos con el que cada día tienen que convivir funcionarios, jueces y, por supuesto, ciudadanos que acuden para realizar cualquier tipo de gestión en un edificio que, a todas luces, se ha quedado pequeño y que reclama, de manera silenciosa pero constante en el día a día, su ampliación o, como se viene exigiendo de manera cuasi desesperada, su cambio a una sede mucho más amplia, moderna y equipada para las demandas de los ciudadanos y las necesidades de quienes trabajan allí.

Y es que los pasillos y estancias comunes de los juzgados de Sevilla, sitos en el Prado de San Sebastián, se han convertido, y valga la expresión, en un auténtico vertedero de objetos inservibles que se apilan en cualquier rincón. Así, la planta baja, donde se encuentra el archivo general de los juzgados , es ahora mismo un extraordinario «cementerio» de los más variopintos enseres que puedan verse. Justo debajo de la escalera, se cuentan por decenas los aparatos de aire acondicionado que se han desmontado. Sucios y polvorientos, parecen dormitar mientras a su lado hay sillones, sillas, paneles metálicos y de madera apoyados sobre las paredes.

Una máquina de escribir, en su mesa de ruedas, recuerda que estos utensilios de trabajo pasaron a mejor vida. En otra zona de este semisótano, decenas de carpetas con legajos y documentos; armarios y taquillas dispuestos sin ton ni son...y sacas de correos, unas encima de otras, durmiendo el sueño de los justos (injustamente).

Bien es verdad, como señalan a ABC fuentes del departamento de mantenimiento de los juzgados , que los aparatos de aire acondicionado están siendo en estos momentos sustituidos por otros más modernos pero, ¿cuánto tiempo estarán los antiguos allí apilados o en los pasillos de los diversos juzgados? Preguntas de difícil respuesta a día de hoy.
Un ventilador de pie tapona la puerta del ascensor que da al semisótano; un armario con sus puertas abiertas y desvencijadas, nada más acceder al interior de los juzgados , enseña papeles y más papeles desparramados por sus baldas. Este panorama se recrudece en cuanto el visitante sube a las distintas plantas y, como suele ser habitual, va buscando el juzgado correspondiente. De nuevo ante los ojos atónitos del ciudadano las cajas de legajos —a las que cualquiera puede tener acceso sin preocupación alguna—, conviven con bidones de agua mineral vacíos que parecen competir por ver cuál de ellos acumula mayor suciedad en menor espacio de tiempo. Rollos de cables y regletas, estanterías desmontadas, vitrinas para anuncios e incluso mesas de escritorio de grandes dimensiones, salpican los pasillos de cada juzgado de forma desordenada e incluso desafiando a las personas a superar una auténtica prueba de obstáculos.

Pero si todavía el visitante no acierta a comprender qué es lo que está pasando, su sorpresa es aún mayor cuando levanta la vista y mira a los techos. Éstos, abofados por la pérdida de agua, se encuentran rotos y desprendidos, dejando a la vista huecos que enseñan las entrañas del edificio en parte alta.

Cuestión aparte son las ventanas que jalonan todo el edificio. De hierro, están totalmente oxidadas y muchas de sus zonas corroídas, con el consiguiente peligro para aquel que ose abrir un cerrar una de ellas.

Servicios deplorables
En todo caso, una de las zonas que más protestas causa entre visitantes y los propios funcionarios son los servicios, tanto los generales como los particulares. Es verdad que durante la visita realizada por ABC de Sevilla al edificio, los operarios encargados de la limpieza de estos espacios trabajaban en ellos de manera asidua, como así hicieron constar funcionarios preguntados por este periódico.

Pero, al margen de la cuestión higiénica, las instalaciones dejan mucho que desear. Como puede comprobarse en una de las fotografías que ilustran este reportaje, la mayoría de los servicios —el que aparece en la imagen es de uso privado de funcionarios y jueces, esto es, no se encuentra abierto al público en general— los retretes carecen de las tapas; los espejos se encuentran oxidados y la mayoría de los aparatos de secado no funcionan.

El panorama no cambia en el interior de los despachos de funcionarios, secretarios y en los almacenes de archivos de los distintos juzgados . Así, el Juzgado Penal número 1 es, a decir de los funcionarios, el que tiene mayor problema de espacio. Cinco funcionarios trabajan sobre montañas de papeles, que se agolpan encima de cualquier mesa o silla y se ponen arriba de las estanterías. «Esto es un peligro —señala un funcionario— porque cualquier día, al ir a coger algo del armario, se nos cae encima cualquier carpeta y tenemos un disgusto».

Lo mismo se puede decir del archivo, un cuarto de reducidísimas dimensiones donde las estanterías casi no dejan sitio para poder trabajar, ni mucho menos andar. «Esto es horroroso. No tenemos sitio, pedimos armarios y cuando nos los dan, al no caber, los tenemos que dejar en los pasillos. Hace falta personal, dependencias y más juzgados . La carga de trabajo es extraordinaria pero en estas condiciones trabajar es un auténtico suplicio». En 1970 entraron en funcionamiento estos juzgados . A todas luces, no sólo se han quedado pequeños, sino que también se han convertido en un caos donde se apila por cualquier parte todo aquello que no sirve.

Tags: archivos judiciales, Sevilla

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