martes, 07 de agosto de 2007
LOS ARCHIVOS DEL HOLOCAUSTO

EN: PRENSA.COM
SITE: http://www.prensa.com
FECHA: 07/08/2007
AUTOR: MARK LANDLER
OTROS DATOS: The New York Times

Al igual que otras víctimas del holocausto, Noemi Ban ha regresado en diversas ocasiones a explorar el campo fantasmal de chimeneas en Auschwitz-Birkenau, el campo de concentración nazi en Polonia, al que ella y su familia llegaron en julio de 1944, y del que sólo ella sobrevivió.

Sin embargo, en mayo pasado, Ban pudo tener una mirada a su pasado que la sobresaltó aún más, cuando visitó el archivo del holocausto en esta ciudad tranquila en el centro de Alemania.

Ahí, archivado en el laberinto de estantes con expedientes estaba un pedazo de papel descolorido que recuerda haber firmado el día que llegó al campo proveniente de Hungría.

"Me impactó ver mi letra", dijo Ban, de 84 años, por teléfono desde su casa en Bellingham, Washington. "Cuando lo firmé, no tenía ni idea del porqué. La razón por la que necesitaban esos datos precisamente en ese lugar horrendo es asombrosa".

Los nazis, claro está, llevaban un registro meticuloso de su exterminación masiva durante la Segunda Guerra Mundial, y gran parte de él terminó aquí, en un archivo resguardado con mucho cuidado y mantenido por el Servicio Internacional de Búsqueda, administrado por el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Ahora, después de más de seis décadas, el servicio de búsqueda está abriendo su amplio depósito de información no sólo a sobrevivientes como Ban, que de tiempo atrás han tenido el derecho de ver material aquí, sino a académicos ansiosos por meterse en las profundidades para tener conocimientos frescos de un horror impensable.

El 20 de agosto, el archivo planea transferir copias digitales del primer gran cúmulo de documentos al Museo conmemorativo del holocausto de Estados Unidos en Washington y al monumento Yad Vashem en Jerusalén.

Los expedientes cubren 51 campos de concentración y prisiones, e incluyen listas de transportación, informes médicos, documentos de entrada como el que firmó Ban y registros de prisión de la Gestapo. En total, unos 10 millones de documentos que representan una tercera parte de toda la colección de Bad Arolsen.

Abrir las puertas de Bad Arolsen ha sido un proceso prolongado, políticamente tenso, y aún no está concluido del todo. Tres de los 11 países que supervisan la institución aún no han ratificado el tratado modificado por el cual se daría a los historiadores acceso sin restricciones al archivo.

No obstante, en mayo, los 11 países, entre ellos Alemania y Estados Unidos, acordaron empezar la transferencia electrónica aun antes de que los últimos tres países Italia, Francia y Grecia ratifiquen el tratado.

"Hemos interpretado la decisión en una forma en la que no hay retorno", dijo Reto Meister, el director del servicio de búsqueda. "Quedó bien evidenciado que el ITS tenía que cambiar porque las víctimas querían que cambiara".

El suizo que ha pasado su carrera en lugares como Irak y Líbano en representación de la Cruz Roja, Meister ha hecho que su misión sea disipar la fama de Bad Arolsen como el archivo secreto de los nazis, una caracterización que sostiene siempre fue algo exagerada.

Expertos externos en el holocausto, que de tiempo atrás han presionado para tener mayor acceso, dijeron que ha sido asombrosamente exitoso.

"Tengo muchísima admiración por lo lejos que ha llevado las cosas", dijo Paul Shapiro, el director de estudios avanzados sobre el holocausto del museo en Washington.

Los documentos incluyen información personal confidencial, como informes de experimentos médicos practicados en prisioneros, y acusaciones de asesinato y homosexualidad levantadas por los nazis para desacreditar personas.

Las fuerzas aliadas descubrieron gran parte del material cuando liberaron los campos al final de la Segunda Guerra Mundial. Metieron los expedientes en un complejo de barracas vacías de las SS en Bad Arolsen, que estaba convenientemente ubicado cerca de la frontera que dividía las zonas de ocupación estadounidense y británica.

Son pocos los historiadores que dudan que haya un acervo de historias personales dramáticas y dolorosas en los archivos.

Shapiro dijo que espera un gran interés por parte de los investigadores, que anteriormente tenían que basarse en documentos de los archivos gubernamentales en Washington, Londres y Moscú, los que se centran menos en las víctimas individuales que en el funcionamiento del sistema nazi.

Entre los expedientes de las personas desplazadas aquí hay dibujos e ilustraciones en hojas sueltas hechos por un refugiado latvio que fue reclutado para el ejército alemán en 1944 y al que se le ordenó que cavara trincheras en Alemania.
Decorador de formación, el joven presentó su trabajo escenas caprichosas de chozas con techos de tejas y palacios reales como evidencia de su solvencia para que se le otorgara residencia en Argentina. Registros de organizaciones de refugiados indican que es posible que haya ido a Estados Unidos.

No obstante, los escépticos cuestionan si el material alterará las concepciones fundamentales sobre el holocausto.

"Algunas personas dicen que habrá descubrimientos sensacionales, pero yo lo dudo", dijo Wolfgang Wippermann, un catedrático de historia de la Universidad Libre de Berlín que estudia el período nazi.

Entre quienes observan en forma más cercana a Bad Arolsen están abogados de las víctimas del holocausto y sus familias. Mencionaron el archivo este año al oponerse a un arreglo con una aseguradora italiana, Assicurazioni Generali, en cuanto a la demanda del pago no efectuado de las pólizas de seguros de vida.
Como parte del arreglo de febrero, Generali estuvo de acuerdo en darles a los herederos de las víctimas del holocausto hasta agosto para descubrir evidencia relativa a las demandas de pagos no efectuados en Bad Arolsen. Funcionarios ahí dijeron que nadie ha hecho indagaciones.

Parte del problema para cualquiera que busque hallar información es la organización del archivo, cuyo propósito fue ayudar sobrevivientes y sus familiares a buscar sus seres queridos, no para fungir como un registro histórico. Mientras que existe una vasta base de datos central, falta catalogar cerca de la mitad del material.

Además de la complejidad, con frecuencia los nombres comunes están escritos con ortografía diferente. (El archivo contiene 849 variaciones del apellido Abramovitsch, por ejemplo.) Era frecuente que las autoridades escribieran en forma distinta los apellidos de las personas conforme las movían de un campo a otro.

Conforme se vayan transmitiendo los registros a Washington y Jerusalén, parte de esta carga de investigación le será pasada al Museo del holocausto y al Yad Vashem. Shapiro dijo que espera una oleada de indagaciones.

Tags: archivos históricos, archivos nazis

Publicado por carmenmarin @ 9:17  | ARCHIVO HISTÓRICO
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