lunes, 06 de agosto de 2007
AMENAZA INVISIBLE

EN: NUEVO EXCELSIOR
SITE: http://www.nuevoexcelsior.com.mx
FECHA: 06/08/2007
AUTOR: Hiroshi Takahashi

¿Ladrones de banqueta o de cuello blanco? De 2000 a la fecha, 22 dependencias han sufrido el robo o la pérdida de 590 laptops cargadas con información confidencial... que ya no es secreta

Miles de archivos confidenciales de 22 dependencias que guían el destino económico, legal, político y de salud de los mexicanos están en manos de ladrones callejeros, compradores de información estratégica o equipo robado.

De la Coordinación General de Información Estratégica de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) fueron robados miles de documentos el 28 de agosto de 2006 que iban dentro de una computadora portátil con alta capacidad de almacenamiento.
Recientemente también fueron robados cientos de archivos de la Coordinación General de Política Criminal de la SSP y del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (datos de Reclusorios y de estrategias anticrimen).

En total son millones de secretos de 22 dependencias, guardados en 590 computadoras portátiles, que fueron robados o extraviados entre el uno de enero de 2000 y el uno de mayo de 2007.

De acuerdo con una investigación que realizó este diario, en este lapso el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), la Secretaría de Gobernación, la Procuraduría General de la República (PGR) y la Presidencia, han perdido al menos un equipo portátil.

A pesar de la incidencia, este tipo de delitos cibernéticos no están considerados por las autoridades mexicanas como una amenaza a la seguridad nacional, de acuerdo con expertos consultados.

Dentro de los reportes que entregaron a Excélsior las dependencias, estos problemas son calificados como siniestros que una compañía de seguros o el usuario del equipo debe reponer.

Es decir, la preocupación es por la parte física, el hardware, más que por los archivos o los datos personales que contienen.
Pero los riesgos son mayores.

Qué pasó con la información, por ejemplo, que contenía la computadora Hyperdata Notebook (Modelo 6120SL, con número de serie INTU97002945 y número de inventario I450400184/168) de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias “que fue robada de la cajuela de un vehículo estacionado en las afueras de un centro comercial el 19 de octubre de 2001, aproximadamente a las 21:00 horas”.

O con la Dell (modelo Latitute C610, serie 2XZK311) que se perdió en el accidente del helicóptero Bell 412EP, matrícula XC-PFI el 21 de septiembre de 2005 —en ese percance falleció Ramón Martín Huerta, secretario de Seguridad Pública, y otras ocho personas, mientras viajaban hacia el penal de La Palma.
Dan Molina, experto en seguridad de McAfee, recuerda que en Estados Unidos le robaron a un funcionario federal hace unos meses una computadora con datos confidenciales de veteranos de guerra.

Al menos 26 millones de archivos personales de militares fueron robados en un suburbio de Washington DC a un empleado de 34 años.

Durante más de tres meses se mantuvo en secreto este problema, hasta que el mismo gobierno reveló la crisis que esto representa para su sistema e implementó nuevas políticas de seguridad

“Esto podría representar hurto de identidades, es decir, algunas personas pueden tomar créditos a nombre de otras. Utilizar su identidad de manera indebida, eso es lo que más impacto económico tiene”, dice Molina.

El experto recuerda que el gobierno de Estados Unidos lanzó una alerta a sus dependencias, pues este tipo de casos ya eran una constante. Y las obligó a adoptar reglas de encriptación de información en menos de 90 días.

“Pero es una acción reactiva. Pasó hace meses, pero hace como cuatro lo vimos salir a la luz, con las nuevas reglas. Es una manera reactiva de ver el problema. No proactiva”, considera Molina.

En ese sentido, recuerda que en México no existe una ley para la protección cibernética.

“Tienen que hacer algo, la gente la necesita”, agrega este experto en seguridad de una de las empresas más renombradas en el campo.

De esto, como prueban los documentos en poder de Excélsior, no se salvan ni los que velan por la seguridad de este país.

Por ejemplo, nadie sabe qué pasó con la información que contenía la laptop marca Alaska que iba en el interior de la unidad Chrysler Neón, placas 761-LYK, que le robaron a un empleado de la Dirección General de Administración y Formación de Recursos Humanos de la SSP.

¿Sabrán los empleados afectados que los datos que entregaron al departamento que se encarga de contratarlos y ajustar sus salarios perdió su informaicón?

O estarán conscientes de la pérdida de secretos de la Coordinación de Asesores de la Oficialía Mayor de la SSP por el robo del Dodge Stratus 2002, placas 691-LYK, que llevaba en su interior una Dell Latitute D600 junto con memorias de almacenamiento USB.

Pero los encargados del combate al crimen no son los únicos que pierden.

El Centro de Investigación y Serguridad Nacional perdió una laptop Compaq, modelo EVO N1020V en los últimos meses. No da más detalles del “siniestro”.

En tanto que datos de la Secretaría de Gobernación, contenidos en 14 portátiles, se esfumaron de enero de 2000 a la fecha.
A veces el robo sucede en la oficina, o a mano armada, como muestran muchos de los casos que reveló la Secretaría de Economía a este periódico.

Pero sobresale el problema del IMSS. No nos referimos en específico a los archivos que se robaron, dentro de una portátil, del Centro de Investigación Biomédica en Cuernavaca el 11 de septiembre del año pasado. Ni a los datos del Hospital Psiquiátrico que están en manos de alguna persona ajena a la institución desde el 25 de agosto de 2006.

Resalta su problema porque es tan constante, que suma de 2000 a la fecha 220 laptops robadas o extraviadas.

El doble de las máquinas que perdió la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en el mismo lapso.

“Más que nada, lo que podría pasar si la información de los ciudadanos cae en otras manos, es que el gobierno pierda confianza, ¿cómo podríamos darle nuestros datos si no los cuida?”, dice Dan Molina. “Ahí está el caso de Estados Unidos”.

Tags: seguridad, computadora portatil

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