INCLUYEN ARCHIVOS Y PELÍCULAS DE BERGMAN EN REGISTRO DE UNESCO
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FECHA: 13/07/2007
AUTOR: mgg/goc
19:31 El director de cine sueco Igmar Bergman, cuyos archivos y películas fueron incluidos en el registro de la Unesco y cuyos filmes Prisión, Juegos de verano y Ciudad portuaria se encuentran disponibles en DVD, cumple este sábado 89 años de edad.
Los archivos incluyen manuscritos, borradores de sus guiones, notas, documentos de producción, fotografías e imágenes de rodajes de sus filmes, correspondencia profesional y privada, y se espera ofrecer una selección digitalizada el próximo año, cuando se cumplan 90 años del nacimiento del director.
El programa de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) fue implementado en 1997 para preservar archivos y bibliotecas valiosos, y la decisión de incluir el de Bergman se tomó el mes pasado.
Los materiales fueron donados en 2002 por Bergman,considerado como uno de los directores de cine clave de la segunda mitad del siglo XX, al Instituto Sueco del Cine para crear la fundación que administrará, preservará y ofrecerá información sobre sus trabajos.
Ernst Ingmar Bergman, nació en Uppsala, Suecia, en 1918, hijo de un pastor luterano y de una dominante madre de origen valón, creció en el seno de una familia muy estricta donde la buena conducta y la represión de los instintos se consideraban virtudes.
Tanto él como su hermana Margareta se refugiaron en un universo imaginario: juntos compraban trozos de películas para el proyector familiar y construyeron también un teatro de marionetas. Bergman no tenía aún 20 años cuando dejó a sus padres para instalarse en Estocolmo.
Desde entonces se dedicó al teatro universitario y a finales de los años 30 y comienzos de los 40, entabló amistad con algunos de aquellos que dominarían más tarde el cine sueco y ejercerían influencia sobre él, como Erland Josephson y Vilgot Sjoman.
En 1942, tras el estreno de su obra La muerte de Punch, Bergman fue invitado a formar parte del equipo de guionistas de la Svensk Filmindustri, en la que pasó dos años reformando guiones, mientras escribía obras que la crítica acogía en forma favorable.
En la década de los 50 montó un promedio de dos obras nuevas cada invierno en el teatro municipal de Malmo, lo que le valió los elogios de la crítica internacional por su dirección escénica de obras de Enrique Ibsen, Augusto Strindberg, Moliere, William Shakespeare y Tennessee Williams.
Además, reservaba los meses de verano para el rodaje de sus películas, conociendo el carácter y la personalidad de las obras de este período, se puede suponer cuanto rigor exigió su dirección.
Según la crítica, Bergman está más marcado por su infancia que ningún otro director. Así su primer guión, Tortura, que llevó a la pantalla el director Alf Sjoeberg, el mayor cineasta sueco de la época, se basó en un recuerdo personal.
En 1945, la Svensk Filmindustri dio a Bergman la oportunidad de dirigir su primera película, Kris, adaptación de una obra danesa, cuyo protagonista, como en casi todas sus primeras obras, es un alter ego apenas encubierto del autor, quien expresa así sus temores, su ansiedad, sus aversiones o sus aspiraciones personales.
Los 50 permitieron a Ingmar afianzarse en la industria fílmica.
A principio de esa década rodó Juegos de verano y Un verano con Mónica, dos historias de amor que exaltaban a la vez el esplendor del verano sueco y los fuegos efímeros de la pasión.
En 1960, Bergman pareció haber alcanzado el apogeo de su arte, pero en los años siguientes experimentó un cambio sensible ya que abordó una etapa aparentemente más austera, una técnica más depurada, una temática más profunda y un marco infinitamente menos brillante.
Tomó de manera rápida conciencia del impacto de la televisión y desde 1969 dirigió para la pequeña pantalla El rito y en 1973 Secretos de un matrimonio, seis episodios de 50 minutos cada uno, de los que simultáneamente montó una versión cinematográfica de tres horas de duración.
Esta descripción de aspectos, trágicos y ridículos a la vez, del matrimonio burgués, encontró un enorme eco en Escandinavia, así como la admirable producción de televisión de La flauta mágica.
Cara a cara al desnudo (1975) no obtuvo tanto éxito quizás porque Bergman daba la impresión de derribar puertas abiertas ya de par en par.
Para 1976, la humillación de un escándalo fiscal totalmente montado llevó a Bergman a exiliarse en Munich, Alemania, donde dirigió para Dino de Laurentis El huevo de la serpiente, ambiciosa reconstrucción del Berlín inmediato a la posguerra.
Fuertes connotaciones autobiográficas aclaran de manera retrospectiva los temas de su obra: la fascinación por el mundo de los actores, el temor a los tabúes religiosos, la complicidad con el universo femenino y el descubrimiento de la muerte.
En Sonata de otoño (1978), el director ofreció el papel más bello de su carrera: el de una concertista de piano enfrentada a su hija (Liv Ullmann) en un duelo verbal que la lleva a afrontar todo un pasado lleno de egoísmo.
En 1982, Bergman rodó Fanny y Alexander, que presentó como su última creación para la pantalla grande, dirigió "Saraband", realizada entre septiembre y diciembre de 2002 y editada durante la primera mitad de 2003.
Otras de las películas que Bergman dirigió son Crisis, Llueve sobre nuestro amor, Barco hacia la India, Noche eterna, Ciudad portuaria, Prisión, La sed, Hacia la felicidad, Esto no puede ocurrir aquí, Juegos de verano, Sueños y El rito.
Asimismo, Tres mujeres, Noche de circo, Una lección de amor, Sonrisas de una noche de verano, El séptimo sello, Fresas salvajes, En el umbral de la vida, El rostro, El manantial de la doncella y El ojo del diablo.
Pasión, La carcoma, Gritos y susurros, Secretos de un matrimonio, La flauta mágica, Cara a cara, Sonata de otoño, De la vida de las marionetas, Fanny y Alexander y Después del ensayo.
Entre los numerosos galardones recibidos, destacan el Oso de Oro del Festival de Berlín en 1958, el Oscar a la Mejor Película extranjera (en 1961, 1962 y 1983, respectivamente) por El manantial de la doncella (1959), Como en un espejo (1961), y Fanny y Alexander (1982), la Placa de Oro de la Academia Sueca, en 1958.
Además de el premio Erasmus, en Holanda, en 1965; y en 1975 el doctorado honorífico en filosofía de la Universidad de Estocolmo.
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