martes, 29 de mayo de 2007
LOS ARCHIVOS OLVIDADOS DEL DEPARTAMENTO DE FÍSICA

EN: DIARIOHOY.NET
SITE: http://www.diariohoy.net
FECHA: 26/05/2007

Fueron encontrados bajo las gradas del anfiteatro. Sus hojas se desintegran. Son libros copiadores en los que constan todas la comunicaciones de los directores.

Aportan datos sobre quiénes abrieron el camino a las ciencias en nuestra ciudad. Desde as intimidades de la visita de Einstein a las discusiones ideológicas de los primeros físicos A principios del siglo XX los físicos pioneros que intentaban desarrollar la investigación en La Plata como faro de las ciencias hacia América Latina tropezaban con obstáculos propios de la lejanía de los centros mundiales más desarrollados. Un ejemplo lo demuestra: un grupo del departamento de Física que trabajaba en espectroscopia, uno de los fuertes de la investigación local, necesitaba para seguir adelante un rollo de películas fotográficas de muy buena definición, inexistentes en nuestro medio. Eran muy costosas y era preciso importarlas. Los profesio-nales aguardaron pacientemente el viaje en vapor, y cuando el envío llegó por fin al puerto de Buenos Aires se toparon con la desconfianza de los empleados de la Aduana que abrieron los paquetes. Las películas se velaron y quedaron inservibles.

Las intimidades del caso salieron a la luz a partir de la aparición de documentación de ese departamento en la facultad de Ciencias Exactas. Se trata de media docena de libros copiadores que permanecieron durante casi un siglo en un polvoriento espacio ubicado debajo de las gradas del anfiteatro de esa unidad académica. Son las copias de las notas que salían de la institución, casi todas firmadas por los directores, que arrojan luz sobre hechos cotidianos, rivalidades entre profesores, intimidades de las cátedras, invitaciones a científicos extranjeros, o pedidos de insumos, instrumental y bibliografía.

Pero no toda la información que contienen esos libros pudo ser rescatada. El papel es muy delgado, la tinta muy agresiva, y las condiciones de conservación durante casi cien años estuvieron alejadas del ideal. “Los libros más antiguos no podemos abrirlos porque el papel se desintegraría y se volaría”, dice Cecilia von Reichembach, la directora del Museo de Física.

La inminente pérdida de un material con información invaluable la llevó a elaborar un proyecto de recuperación que necesita de fondos. No es menor la inversión que hace falta. Un presupuesto preliminar para que la Federación Argentina de Asociaciones de Amigos de Museos, la única con equipamiento para llevar a cabo la tarea, evalúe el material y elabore un diagnóstico de cómo actuar para su recuperación, alcanza los tres mil pesos por libro, con posibilidades de bajarlo a 800 si el estudio no es tan riguroso.

En una segunda instancia se realizará la estabilización de los libros hoja por hoja, con un costo de 180 pesos por cada una. Y para una tercera etapa quedaría la fotografía digital de ese material recupe-rado para la que aún no hay un presupuesto. Son cifras inalcanzables si se tiene en cuenta que el presupuesto del Museo de Física para todo el año no excede los mil pesos aportados por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) a través de un subsidio.

El acervo científico

Los libros copiadores guardan registro de las notas oficiales emitidas por el entonces Instituto de Física a destinatarios variados: autoridades de la Universidad, científicos, proveedores de insumos para experimentación, docentes.
Son, según la descripción del proyecto de recuperación, “ejemplares únicos, constituidos por libros cosidos de tapas duras, precedidos por un índice de papel grueso, y compuesto por hojas de papel fino, escritas de un solo lado, foliadas, con las firmas de directores y secretarios del departamento entre 1909 y 1933”.
El valor que von Reichembach le da al material está en el párrafo siguiente: “La conservación de esta información -dice- es fundamental para la reconstrucción de la historia de la Física en Argentina”.

El listado de los libros que requieren intervención urgente para evitar la pérdida de la información se limita a seis tomos. El primero es el más crítico, abarca el período 1909 - 1913 y tiene 550 hojas, el segundo se extiende a 1918 con mil fojas, el tercero tiene registros hasta 1924 con 550 páginas, el cuarto llega a 1928 con una cantidad similar de folios, el quinto es del mismo tamaño y cubre hasta septiembre de 1933. Existe un sexto libro, que es de 1911 tiene 60 páginas y se limita al área de geofísica.

Echar luz

Los libros fueron descubiertos en un depósito bajo las gradas del anfiteatro de la facultad de Ciencias Exactas en 1997. Ni siquiera entonces hubo una conciencia clara del valor documental del material. “Fue cuando empezamos a bucear en la historia de cada objeto que se encuentra en el Museo de Física que detectamos la presencia de información importante en esos libros”, dice la directora.

Las primeras tareas de rescate del material comenzaron entre los años 2000 y 2002 y estuvieron a cargo de la museóloga Elida Reissig. La falta de presupuesto obligó a la suspensión de esos trabajos hasta octubre de 2006. En ese momento fue la red de museos de la UNLP la que contactó a Ana Cazzuol, una técnica en restauración de obras y documentos de arte e históricos.

La profesional realizó un severo diagnóstico sobre el estado de conservación del acervo lo que motivó a desempolvar la idea de recuperar el material. Aunque el valor de todos los volúmenes es equivalente “el mayor grado de deterioro del primer libro lo convierte en una prioridad”.

“El objetivo principal entonces -dice von Reichembach- es acceder a la información que hay en los libros, en segunda instancia, y sólo si fuera posible, conservar esos volúmenes”. Pero el problema que hoy tienen quienes se propusieron esa titánica tarea es que los libros ya no son “consultables”, porque “si los abrimos sus pedacitos volarían por el aire”, y con ellos se desintegraría parte de la historia de la ciencia platense.

Tags: archivos históricos, recuperación, conservación

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