LA MEMORIA ENTRERRIANA, A SALVO Y PARA TODO PÚBLICO
EN: EL DIARIO
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FECHA: 25/04/2007
Una lectora de microfilmes está disponible desde hoy para la consulta de cualquier ciudadano. Cada usuario deberá solicitar un turno para revisar los materiales, resguardados ahora en 75 rollos. Hay de todo: desde listas de amos y esclavos, hasta censos de tajamares de la provincia.
Ya se cortó la cinta celeste y blanca y ya está disponible para todo público —especialmente para investigadores, estudiantes y curiosos— la sala de microfilmes del Archivo General de Entre Ríos.
Desde hoy, las personas interesadas en conocer de primera mano los sucesos históricos de la Provincia, acontecidos entre 1778 y 1897 —especialmente el pensamiento y la acción de hombres como Francisco Ramírez y Justo José de Urquiza—, pueden acercarse a la sede ubicada en avenida Rivadavia 222 —de lunes a viernes de 7.30 a 12.30— y pedir un turno para acceder a la recientemente instalada lectora de microfilmes y a los 75 rollos que contienen más de 60 mil documentos históricos mediante 48 mil fotogramas.
Los turnos son individuales y sólo tendrán prioridad de atención quienes vivan en otro lugar.
La operatoria es simple: cada usuario debe buscar el tema de su interés en un inventario y solicitarle al empleado del Archivo el rollo que corresponda.
“La consulta de documentos microfilmados es mucho más fácil, especialmente para las personas grandes, porque es común que ellos, al igual que muchos investigadores, tengan problemas en la vista y esta máquina tiene un zoom que agranda notablemente el material”, comentó la directora del Archivo, Graciela Bascourleguy.
Por su parte, Rubén Bourlot, uno de los empleados de la repartición, mostró el mecanismo manual de la lectora: el usuario cambia las páginas a través de una manivela, y puede dar vuelta las que están apaisadas para verlas mejor.
QUÉ HAY. Listas de mercaderías; correspondencia de Urquiza; leyes, acuerdos y decretos desde 1821 en adelante. Censos, asuntos militares, orígenes de las tierras, fundación de las colonias agrícolas con los nombres de los inmigrantes —información que está considerada de interés internacional— y muchas cosas más se pueden revisitar en la nueva sala del Archivo.
Es común encontrar en esos documentos el membrete Viva la Confederación Argentina; mueran los unitarios, que fue obligatorio en Entre Ríos durante muchos años.
“Tenemos censos como los de esclavos y negros que son, aparentemente, el primer relevamiento que se hizo después del Virreynato del Río de la Plata. Por eso somos una provincia avanzada: lo hizo Francisco Ramírez y luego el general Urquiza, quien fue el que primero firmó un decreto para la creación de un archivo, cosa muy de avanzada”, resaltó Graciela Bascourleguy. Y agregó: “Urquiza estuvo en tantos detalles que hasta mandó a hacer un censo de tajamares para saber en qué condiciones estaba el campo, para saber las posibilidades del campo para dar de comer a los animales, sobre todo a los caballos, que era lo que más se necesitaba. Entre Ríos fue uno de los principales criadores de caballos porque al ser isla, no tenía enfermedades, siempre estuvieron protegidos los animales. Se vendían caballos a Buenos Aires, a toda la Argentina e inclusive el exterior. La caballada entrerriana fue muy buena y eso está reflejado en el archivo”.
CURIOSIDADES. Preguntarle a Bascourleguy por los materiales microfilmados permite escuchar la pasión por la Historia, ya que la directora sostiene que “todo es interesante, pero al ver el documento uno debe imaginarse el resto, poner un poco de picardía en la lectura”.
En esa línea, recomendó consultar las denominadas Listas de vagos, “porque uno siempre puede encontrar un pariente”, dijo sonriendo. Y comentó que “tanto en los tiempos de Ramírez como en los de Urquiza, a la mayoría de los vagos primero se los probaba como músicos. Si eran muy duros de oído, se los ponía en el tambor. Si no funcionaban, entonces sí los mandaban a trabajar. Pero si tenían buen oído, iban a los instrumentos de viento, que se usaban mucho en esa época para las bandas militares”, reseñó.
También recomendó la directora buscar a quién perteneció el terreno propio; o chequear las listas de bajas de la Batalla de Caseros y ver si no hubo algún pariente caído en esa campaña
Las listas de esclavos y amos es otra curiosidad de los archivos microfilmados que vale la pena mirar.
Observando una nómina de 1848, Bourlot comentó que “el esclavo tomaba el apellido del amo. Entonces, en nuestra provincia hay muchas personas que llevan por ejemplo el apellido Del Castillo, Echagüe o Basaldúa y no saben si descienden del amo o del esclavo”.
La ceremonia oficial
Ayer, pasadas las 10, comenzó el acto de inauguración de la sala de microfilmes del Archivo Histórico Guillermo Savarí.
Encabezado por el gobernador Jorge Busti y el subsecretario de Cultura, Roberto Romani, el acto se inició con las palabras de la directora del Archivo, Graciela Bascourleguy, quien recordó que la apertura se hizo posible gracias al aporte del Centro de Estudios Históricos e Información Parque España (Cehipe) de Rosario y del Gobierno de Entre Ríos.
El Cehipe abrió un concurso destinado a subsidiar la microfilmación de material bibliográfico. La repartición local lo ganó “porque el proyecto estaba muy bien presentado, pero sobre todo por el material de gran importancia que tiene nuestro Archivo Histórico”, según las palabras de Bascourleguy.
El trabajo comenzó cuando técnicas en archivística realizaron el trabajo de recuperación de los documentos a microfilmar, proceso que llevó más de un año. Luego se realizó la tarea de microfilmación, y hace unos días llegó la lectora a la sede de avenida Rivadavia casi Santa Fe.
La inversión de Cehipe fue del orden de los 61 mil pesos.
Ayer, luego de las palabras del Gobernador, se descubrió una placa recordatoria y se cortó la cinta inaugural. Y desde hoy, la lectora y los microfilmes quedan a disposición del público.
Por 500 años
Marcelo Mariani, representante del Centro de Estudios Históricos e Información Parque España (Cehipe), de Rosario —entidad que se encargó de llevar adelante el proceso de microfilmación—, explicó a EL DIARIO que los 75 rollos que están disponibles para el público, si son utilizados con mucha frecuencia, tienen una vida útil aproximada de 15 años.
Para cuando deban ser reemplazados, el Archivo Histórico cuenta con los originales, que sirven como negativos aptos para nuevas copias.
Pero el soporte más importante se encuentra en Rosario, en un archivo especial con ambiente climatizado que garantiza una vida útil del orden de los 500 años.
De ese archivo madre se pueden hacer nuevos negativos y de éstos, nuevas copias.
Con esta tecnología se deja atrás la manipulación de documentos por parte del público y, lo que es peor, su sometimiento a procesos de fotocopiado.
Además, se abren las puertas al intercambio de rollos con otros archivos y bibliotecas y a la futura comercialización de los rollos.
Tags: archivo general, microfilm. Entre Rios