martes, 10 de abril de 2007
SIENTO, LUEGO EXISTO

EN: HOY ONLINE
SITE: http://www.hoy.com.ec
FECHA: 10/04/2007
AUTOR: Óscar Vinueza A.

El “pienso, luego existo” del viejo Descartes “evoluciona”. La neurobiología ha descubierto una competencia entre las sensaciones, emociones y los sentimientos para definir su papel en la producción del yo consciente. Desde que el espíritu visualiza al yo en la pantalla de la autoconciencia, pasamos dos terceras partes de la vida bajo la luz del autoconocimiento.

Se suscribe al cerebro la metáfora de la computadora, pues facilita la comprensión del funcionamiento del yo. El cerebro conecta su interacción con la memoria, se inicia la producción del yo. El archivo de nuestra biografía se irá escribiendo con las experiencias de sensaciones, fotografías de emociones, memoria de los sentimientos vividos. Ellos son el puente entre el mundo y nuestro yo: nos sentimos a nosotros mismos, coordinamos movimientos, comemos, amamos, vivimos, existimos. Si el espíritu interacciona con el yo, grabamos nuestra imagen en un lugar especial del cerebro y contemplamos nuestras proporciones jugando el rol del yo en el teatro del mundo.

En la ingente tarea de elaborar más de 10 millones de señales sensoriales, el cerebro busca la supervivencia del organismo. El objeto elegido debe gustar, producir placer.

¿Cómo se produce el yo consciente? El cerebro empieza a trabajar de forma modesta. Se introduce en el espacio vital del bebé y organiza un diálogo entre el yo y un objeto interior o exterior hasta que funcione su interacción. Los sentidos envían casi enseguida las señales emitidas por los objetos, un GB por segundo. Las neuronas cerebrales los configuran dentro de las coordenadas de espacio y tiempo. Las señales sensoriales son resumidas en una “ventana de tiempo” de 30 milésimas de segundo. Cuanto se percibe dentro de ese intervalo, interpreta nuestro cerebro como si ocurriera al mismo tiempo y tenemos la impresión de simultaneidad.

El autoconocimiento es un fragmento del universo, una media revelación del ser. Para potenciar el ámbito del yo consciente, recurrirá el cerebro a la cooperación de la memoria, la razón y la lengua. Los investigadores aseguran: no es la conciencia del yo la mayor adquisición del cerebro. Lo es el sentimiento del bien y del mal de las acciones y de las normas de una conducta honesta (la ética).

El primer instante de luz consciente facilitó el desarrollo civilizatorio. Pero se necesitó mucho más: una gigantesca memoria del trabajo, un desarrollo de la creatividad con ayuda de tradiciones técnicas, habilidades para inventar todo tipo de artefactos. La conciencia no produjo la civilización, pero todo acto creativo, todo pensamiento nuevo, toda inspiración de la música, de la literatura, del arte ha recibido su influjo. Así se cierra el círculo: existencia, conciencia, creatividad.

*El autor es un profesor ecuatoriano residente en Alemania

Tags: archivo de vida

Publicado por carmenmarin @ 9:11  | ARCHIVO HISTÓRICO
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