viernes, 23 de febrero de 2007
LOS BIBLIOTECARIOS CATALANES CONSIDERAN LA LEY DEL LIBRO "ACOTADA" Y "REDUCCIONISTA"

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FECHA:22/02/2007

La presidenta del Colegio de Bibliotecarios y Documentalistas de Cataluña (CBDC), Eulalia Espinás, aseguró hoy en la Comisión de Cultura del Congreso, que la Ley del Libro es "acotada" y "reduccionista" y apuntó que, desde el punto de vista bibliotecario, "la ley no es estrictamente necesaria".

En nombre de la Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística (FESABID), cuyo presidente, Miguel Ángel Esteban, también compareció hoy argumentando su discurso en la misma línea, Espinás señaló que una de las críticas que contiene este documento es que la Ley del Libro "diluye o minusvalora las funciones de la bibliotecas" y sólo se ocupa de las bibliotecas públicas quedando al margen de ella todas las demás (escolares, universitarias, especializadas...).

En opinión de este colectivo que aúna a los profesionales de toda España, el texto legislativo reduce a las bibliotecas a una institución que "fomenta la industria del libro" pero que no habla de su papel en la sociedad o de cómo inciden en la formación de la ciudadanía.

Asimismo, tanto Espinás como Esteban resaltaron que el articulado no define el sistema bibliotecario y no regula un modelo de gestión, ni alude a la importancia de las bibliotecas digitales en la sociedad de la información. Por ello, propusieron al Gobierno y a las diferentes Comunidades Autónomas crear una Ley exclusiva de Bibliotecas. "No nos metamos en camisa de once varas, hablemos en este texto de cooperación y dejemos para otra Ley de Bibliotecas los demás asuntos", indicó Espinás.

En esta línea, la presidenta del Colegio de Bibliotecarios sugirió tanto una modificación del articulado de esta ley en el ámbito de las bibliotecas como un cambio del título y propuso que esta Ley se denomine Ley de la Lectura, el Libro y de la Cooperación Bibliotecaria. "Cuanto menos específica sea la Ley, mejor, porque cuando hablamos de bibliotecas estamos entrando en terrenos en donde están transferidas las competencias".

PELIGRO DE EXTINCIÓN Por su parte, la presidenta del Gremio de Libreros de Cataluña (GL), Inmaculada Bellafont, calificó la situación de este colectivo de "preocupación y miedo a invertir, de rabia contenida y de peligro de extinción". Así de contundente se mostró durante su comparecencia en la Comisión de Cultura en la que recordó que si hace 20 años había 506 librerías en Cataluña hoy sólo quedan 320.

Bellafont aseguró que los libreros catalanes ya no pueden más ante la aparición de ciertas "falsas cooperativas como Abacus que se saltan la Ley y usan sus privilegios para convertirse en Sociedades Anónimas encubiertas" --dijo-- haciendo que los clientes "vean a los libreros como causantes de que los libros sean más caros y nos confunden con el comerciante insolidario y mezquino". "Si no se corrige esta situación nos llevará a la bancarrota", aseveró.

Aclaró, sin embargo, que el gremio de libreros catalanes no está en contra del modelo de sociedad cooperativa "sino de que el libro sea anzuelo comercial para atraer compradores de otros artículos de precio libre".

Asimismo, Inmaculada Bellafont defendió el precio fijo y precisó que la nueva Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas "no puede seguir manteniendo fisuras ni seguir discriminando a los libreros de Cataluña y a los ciudadanos del Estado. El precio fijo garantiza la competencia, es competitivo y asegura la igualdad entre todos los ciudadanos, sin crear desequilibrios entre los territorios. Lo deseable sería que se extendiera al libro de texto", señaló.

COMPETENCIA ENTRE EDITORES Por su parte, Luis Pagés, presidente de la Asociación de Editores en Lengua Catalana (AELC) se mostró partidario del reconocimiento explicito del precio fijo en esta ley que permita "una fuerte competencia entre editores, fomente el plurilingüismo y el mantenimiento de las librerías". "El sistema del precio fijo con descuento es la forma peor que hemos tenido", argumentó.

Entre las omisiones que se incluyen en este texto normativo, el presidente de la Asociación de Editores en Lengua Catalana, que agrupa a un centenar de editoriales, citó el desconocimiento que se hace del papel creador del editor en la Ley o el olvido de la figura del impresor.

Otro de los comparecientes, Alfonso García Sanmartín, presidente de la Asociación de Editores de Galicia (AEG) aseguró que este colectivo refrenda los contenidos de la ley aunque con algunos matices. "Es muy positivo que la ley se enfoque desde la perspectiva de la lectura y las bibliotecas si bien debería reforzar y promover las bibliotecas en el ámbito local y escolar", dijo.

También se mostró acorde con el reconocimiento "explícito" del precio fijo aunque afirmó que lo más negativo es que haya una excepción a esto en el ámbito del libro de texto. Además vio importante que la Ley vaya acompañada de una dotación presupuestaria y solicitó que se prestigie el canal de las librerías, "que son nuestro aliado natural" --señaló--, que se concrete la periodicidad de los planes de fomento de la lectura y que se aborde el tema de los modelos de gratuidad.
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