viernes, 18 de agosto de 2006
ARCHIVOS DE LA REPRESIÓN EN UNA NUEVA POLÍTICA POR LA MEMORIA

EN: BITACORA

SITE: http://www.bitacora.com.uy/noticia_306_1.html
OTROS DATOS: MONTEVIDEO URUGUAY. SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA REPÚBLICA / ISSN 1688 - 0048
AUTOR: Por Oscar Destouet (*)

Intentaré enfocar el tema desde dos miradas diferentes: la de usuario de archivos, quien por su trabajo de investigación en historia reciente ha tenido la oportunidad de investigar en fondos documentales generados durante la represión política y la mirada desde lo político, como integrante de la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura de un gobierno de progresista y de izquierda. Pido desde ya disculpas si cometo errores desde la óptica archivológica.

El 27 de junio de 1973 se produjo el quiebre institucional en nuestro país cuando por decreto del entonces Presidente de la República Juan María Bordaberry se disolvieron las Cámaras Legislativas y las Juntas Departamentales. Tres días después fue ilegalizada la central de trabajadores, el 27 de octubre se interviene la Universidad de la República y el 28 de noviembre se suspende toda actividad de los partidos políticos. Fue el comienzo de una nueva etapa de la historia nacional que durara hasta la reintitucionalización democrática el 1º de marzo de 1985. Serán 12 años en el cual el Terrorismo de Estado se adueñó de nuestras vidas. Esos 12 años tuvieron un largo período de gestación y sus consecuencias aún no fueron superadas por la sociedad uruguaya en toda su plenitud.

El poder dictatorial necesitaba de una sociedad fraccionada, inmóvil, obediente, por eso trataron de quebrarla y vaciarla de todo aquello que la inquietaba, anulando su vitalidad y su dinámica y por eso prohibieron desde la política hasta el arte.
Sólo así podían imponer un proyecto político y económico que reemplazara al proceso de industrialización sustitutiva de importaciones por un nuevo modelo de valorización financiera y ajuste estructural con disminución del rol del Estado, endeudamiento externo con fuga de capitales y, sobre todo, con un disciplinamiento social que permitiera establecer un orden que el sistema democrático no les garantizaba.

El disciplinamiento a que fue conducida toda nuestra sociedad tuvo como base la cultura del miedo. En Uruguay se construyó una cultura del miedo y del miedo una cultura del silencio.
Del pasado no se prescinde por el ejercicio de la decisión ni de la inteligencia; tampoco se lo convoca simplemente por un acto de voluntad. Proponerse no recordar es como proponerse no percibir un olor, porque el recuerdo, como el olor, asalta, incluso cuando no es convocado.

La política del silencio y el olvido se materializó por un lado en la impunidad a los responsables de crímenes durante la dictadura y por otro en las trabas a la búsqueda de verdad sobre lo sucedido. Se nos dijo y buena parte de la sociedad lo creyó, que en un tiempo, que nadie supo cuando y nadie sabía por orden de quien, toda documentación generada en aquellos años había sido destruida. Archivos de la represión ya no existían en Uruguay, es más nadie sabía sí realmente lo que muchos recordábamos realmente había ocurrido. Las pruebas a los testimonios también eran desaparecidos.

Un manto de afonía cubrió toda referencia documental del período. El secretismo por parte de unos y la necesidad de la sociedad de no querer saber más de lo ocurrido unida al miedo y al recuerdo de la represión por otro, tendió un velo de ignorancia. Pocos éramos los que creíamos que la burocracia, aun en clave represiva, no podría destruir toda documentación.
La política de silencio e impunidad tuvo como contraparte una constante acción crítica de parte de víctimas y familiares así como del movimiento sindical, estudiantil, de derechos humanos y también desde lo político partidario.

La construcción de ''políticas públicas por la memoria'' esta asociada indisolublemente a la orientación política dominante y a la madurez ciudadana así como a las características de la salida del proceso cívico militar.

El cambio político de octubre de 2004 modificó la estrategia hacia el pasado reciente y comenzó la construcción de una nueva política pública de memoria a partir del mismo día de la asunción presidencial basada en la búsqueda de verdad y justicia.
Nuevas voces se comenzaron a escuchar, el tema tabú lentamente dejo de serlo y es materia de aprendizaje ahora desde la escuela.
La voz de la tierra anunció la aparición de los dos primeros restos de uruguayos desaparecidos en Uruguay. La ruptura de un miedo, que era una verdadera prohibición para los civiles, se fracturo, se ingresó a predios militares en búsqueda de desaparecidos.

La voz de la justicia comenzó a oírse por primera vez en nuestro país. Varios militares fueron llevados a declarar ante los juzgados y otros esperan en la cárcel un juicio de extracción por sus crímenes contra compatriotas en Argentina en el marco del Cóndor.

La voz de los archivos del terror pausadamente intenta hablar. Aquí se nos abre un desafío enorme de compleja resolución. Por un lado, analizar esos fragmentos de verdad son solo eso, fragmentos de verdad, no la verdad, cotejarlos con los testimonios y otras fuentes disponibles es requisito ineludible; darlos a luz también, pero teniendo en cuenta lo que son: archivos de la represión.

Defender el derecho a la intimidad y privacidad de la persona es tal vez el deber primero del investigador; no víctimizar nuevamente a la víctima es un deber ético y ciudadano.

ESTOS ARCHIVOS DE ESPIONAJE POLÍTICO IDEOLÓGICO NOS REVELA UNA RELACIÓN DE CONTINUIDAD CAMBIO EN SUS REGISTROS. EL POSTULADO BÁSICO DEL TRABAJO DE LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA ES SABER QUIÉN ES QUIEN, ES DECIR, TENER REGISTRADO A LOS BUENOS, PARA SABER QUIENES SON CUANDO DEJAN DE SERLO. EL PASAJE DEL CONCEPTO DE ''ORDEN'' AL DE ''INFORMACIÓN'' Y DE ÉSTE AL DE ''INTELIGENCIA'' SE FUE CONSTRUYENDO CON UN SENTIDO POLÍTICO E IDEOLÓGICO QUE RESPONDÍA A LA DINÁMICA DE LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA QUE ENCONTRABA EN EL ''ENEMIGO INTERNO'' SU FORMA DE LEGITIMAR LA REPRESIÓN DE LAS IDEAS, LAS INTENCIONES Y LOS ACTOS.

LA PRIMER TAREA DE LOS REGÍMENES DEMOCRÁTICOS SERÁ LA DE IDENTIFICAR LOS FONDOS DOCUMENTALES QUE REFLEJEN LA REPRESIÓN SUFRIDA, PRESERVARLOS, ELABORAR CUADROS DE CLASIFICACIÓN E INSTRUMENTOS DE DESCRIPCIÓN ADECUADOS (TAREAS PARA LAS CUALES EL ARCHIVÓLOGO RESULTARA IMPRESCINDIBLE), ANALIZARLOS Y PROCEDER A SU DIFUSIÓN PÚBLICA. NO ES UN TRABAJO SENCILLO. LA ACCIÓN CLANDESTINA FUE UNO DE LOS RASGOS DISTINTIVOS DEL TERRORISMO DE ESTADO, LA UTILIZACIÓN DE TODO EL APARATO ESTATAL EN SUS FINES SU METODOLOGÍA.

En Uruguay la tarea comenzó hace muy poco tiempo. En el 2003 a instancia del grupo generacional universitario Semana83, que reúne aproximadamente 400 universitarios que fueron activistas contra la dictadura, al conmemorarse el vigésimo aniversario de la Marcha y Semana de los Estudiantes del año 83 lograron acceder por primera vez en nuestra historia a documentación guardada en los archivos de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia. Lo inexistente existía. Les fueron entregados cerca de 300 fotografías y más 100 páginas de informes de inteligencia sobre sus actividades.

Al igual que en otros países los archivos de inteligencia policial reúnen una cuantiosa información cuyo acopio comenzó mucho antes del golpe del 73, remontándose por lo menos a los años veinte del siglo pasado. No sólo informes de espionaje político también reúne un cúmulo impresionante de documentación recopilada legal o ilegalmente sobre la actividad de sindicatos, gremios estudiantiles, profesionales, partidos políticos y grupos religiosos así como de la prensa legal.

Junto al cambio político nuevos archivos fueron localizados y lentamente investigadores, familiares de víctimas y organismos de Derechos Humanos comenzaron sus tareas investigativas.
Una de las preocupaciones del régimen uruguayo fue saber que hacían sus con ciudadanos en el extranjero. El espionaje político se transformó en labor del Servicio Exterior en colaboración con las agencias del país receptor. En un informe del Cónsul de Uruguay en Porto Alegre del año 1983, Raúl Liar, se narra el arribo del líder político uruguayo exiliado Wilson Ferreira Aldunate. En él se informa la nómina de hoteles donde se alojaron uruguayos presumiblemente arribados para entrevistarse con Wilson Ferreira, una relación de matriculas de los autos que fueron vistos en las cercanías del City Hotel, lugar de alojamiento de Ferreira, así como transcripciones de conversaciones entre el líder político y sus allegados lo que nos hace pensar en la utilización de micrófonos ocultos. Tarea ésta presumiblemente a cargo de la DOPS de Porto Alegre.

Los archivos de la represión deben ser recuperados, son lugares de memoria, reservorios de derechos, fuentes de reparación. El reconocimiento de su existencia y la apertura pública es un hecho de libertad ciudadana. Es un acto de justicia.

EL fin del espionaje político es también un cambio fundamental en la relación Estado Sociedad. Un nuevo contrato ciudadano.
Dos proyectos de ley están en estudio, para cuya redacción se ha convocado a la Asociación de Profesionales de Archivología, la Universidad de la República, el Archivo General de la Nación, la Dirección de Derechos Humanos y parlamentarios. Una refiere a un Sistema Nacional de Archivos que en su artículo 8 establece: ''Toda persona tiene derecho al acceso y consulta de los documentos de los Archivos Públicos, de acuerdo a lo dispuesto por la constitución y las leyes garantizando el derecho a la intimidad personal, familiar y demás derechos consagrados''. El otro anteproyecto, de acceso a la información pública, su artículo 12 refiere a la reserva: ''Los sujetos obligados por esta ley no podrán invocar ninguna de las reservas mencionadas en los artículos que anteceden cuando la información solicitada se refiera a violaciones de derechos fundamentales o sea relevante para investigar, prevenir y/ o evitar violaciones de los mismos''.

Los fondos represivos son patrimonio de todos los ciudadanos. Se deben preservar de la forma más integra posible, teniendo en cuenta que los derechos individuales de las víctimas de la represión política siempre tienen preferencia sobre la investigación histórica.

No hay duda de que la dimensión histórica es enormemente importante, pero el protagonismo de estos archivos no acaba en la ilustración de las claves de nuestro pasado reciente, sino que se realza ante la perspectiva de su uso administrativo para el ejercicio de los derechos individuales que la democracia defiende.

En Uruguay los expedientes de la llamada Justicia Militar, que funcionó como tribunal condenatorio de civiles, fueron de fundamental utilidad para probar la calidad de preso político y así lograr la restitución a su puesto de trabajo de los destituidos por los militares.

Se afirma en el informe de UNESCO sobre archivos de la seguridad de los regímenes represivos que ''los archivos son el más fiel reflejo de la Historia de los pueblos y que constituyen, por tanto, la más explícita memoria de las naciones. Si tal afirmación es aceptable en general, en el caso de los regímenes dictatoriales o represivos es aún más incuestionable. Frente a la imagen pública exterior que tales regímenes han pretendido con frecuencia transmitir, su faz real se encuentra en los expedientes y ficheros de sus servicios represivos''.

Décadas atrás para quienes nos gobernaban la integración mayor era coordinar espacios conjuntos de represión, como lo fue el Plan Cóndor. Planifiquemos una integración para el bienestar de nuestros pueblos, transformemos los Archivos del Terror en los Archivos del Nunca Más; en Archivos por la Memoria y la Defensa de los Derechos Humanos.

El artículo VI del Protocolo de Integración Cultural del MERCOSUR establece: ''Los Estados Parte impulsarán la cooperación entre sus respectivos Archivos Históricos, Bibliotecas, Museos e Instituciones responsables de la preservación cultural, con el fin de armonizar los criterios relativos a la clasificación, catalogación y preservación, con el objeto de crear un registro del patrimonio histórico y cultural de los Estados parte del MERCOSUR''.

Para finalizar traigo a la memoria una frase de la novela La próxima vez el fuego, del norteamericano James Baldwin escrito a comienzos de la década del '60: ''Mientras nos neguemos a aceptar nuestro pasado, en ningún continente tendremos el futuro ante nosotros ( ). Ten conciencia de tus orígenes; si conoces tus orígenes, entonces no habrá límites que no puedas superar''.

(*) Profesor de Historia egresado del IPA. Responsable del Área Memoria de la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura. Uruguay
Publicado por carmenmarin @ 11:57  | ARCHIVO HISTÓRICO
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