jueves, 13 de julio de 2006
LOS EDITORES ABOGAN POR POTENCIAR SU RELACIÓN CONTRACTUAL CON LOS AUTORES PORQUE "NO SON NADA EL UNO SIN EL OTRO"

Denuncian las "presiones" de los "grandes gigantes" del software que "fomentan la digitalización masiva"

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FECHA: 13/07/2006
OTROS DATOS: SANTANDER, 12 (EUROPA PRESS)

Beatriz de Moura, presidenta del Consejo de Administración y directora literaria de Tusquets Editores, abogó hoy en Santander por "potenciar" el "contrato" entre autor y editor, ya que "no son nada el uno sin el otro" y "son los que más arriesgan y los que más tienen que defender".

De Moura, que dirige el XXII Encuentro sobre la Edición de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), destacó además que para enfrentarse hoy a los desafíos de la propiedad intelectual "es urgente que los editores, carentes de una legislación atenta a los rápidos avances tecnológicos, reflexionen sobre su parte de responsabilidad no sólo para con los autores, cuyas obras son y seguirán inevitablemente siendo su materia prima, sino para con la futura estabilidad económica de sus empresas".

Por su parte, el presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara, se refirió al "hecho diferencial" en la relación autor-editor que existe en España frente a otros países europeos, "en la figura que juega el agente literario".

Lara explicó que "es en España donde están los contratos más limitados en extensión, tiempo y espacio con los escritores", y reconoció que "si no se modifica la situación se agravará". Agregó que el mundo editorial "ha estado más marcado por las diferencias que por los aspectos que nos unen".

José Manuel Lara abogó por un "acercamiento" entre editores y agentes literarios "sin que éstos determinen cuál debe ser el papel del editor", e insistió en que "el autor es la materia prima del editor. "En realidad somos una pareja de hecho", aseveró Lara, quien aludió a la Ley de Propiedad Intelectual diciendo que "aún queda mucho que trabajar".

'CONTAMINACIÓN'

El presidente de Editions Gallimard, Antoine Gallimard, lamentó que "estamos un grave problema" porque "hay mucha contaminación alrededor del mundo editorial". El editor francés dijo que "la relación autor-editor debería ser una relación formidable", y explicó que los cambios legislativos producidos en Francia sobre esta cuestión "han colocado al editor en una situación de máxima exposición, de vigilancia permanente".

En el caso de España, matizó que "ha sido más vulnerable, porque ha estado más expuesta a la diversidad territorial de la lengua española".

Gallimard añadió que el derecho de autor es "innegable" y "un derecho moral y patrimonial", y comentó que en Francia ya existe "un replanteamiento de lo que deber ser la propiedad intelectual".

El presidente de Gallimard denunció "la falta de moral" de los "grandes gigantes" del software que "fomentan la digitalización masiva. "Todos estamos de acuerdo en las nuevas tecnologías de digitalización, pero con compromisos. La propiedad intelectual es el meollo de la cuestión frente al todo gratis, cualquier trabajo exige una remuneración", denunció.

PRESIONES Y LOBBYS

Mientras, Gianni Ferrari, director general de la italiana Mondadori Libri, abrió su turno diciendo que "el sector editorial está muy saludable", y aunque "no enfrenta ningún riesgo enorme, si encara mucha presión y desde muy diversos frentes", entre ellos, a su entender, "los gigantes del software y su lobby".

Como consecuencia, Ferrari animó al sector "a hacer algo para dejar las cosas muy claras". "Nuestro sector se enfrentará a grandes problemas en el futuro si no reacciona porque en realidad nadie sabe que hace en realidad un editor", advirtió.

El editor italiano dijo que "el sector editorial es el único del mundo donde el productor no es el dueño del producto que hace, el libro". Ferrari también insistió en que la "relación entre editores y autores es básica en la estructura", y recordó que son "los editores los que arriesgan y confían" cuando "deciden publicar un libro".

En relación a los agentes literarios dijo que su papel "es de protección para los autores", y también "crean un mercado de adquisición para los editores". Alertó de que, a veces, "este papel se convierte en el de un simple intermediario, sin ninguna responsabilidad ni tampoco ningún riesgo".

Para Ferrari "el peor enemigo de los editores es el ladrón de la propiedad intelectual", según sus propias palabras, "gigantes del software, reproductores multimedia motores de búsqueda, digitalización de libros y compartimentos de archivos".

La ministra de Cultura, Carmen Calvo, cerró la sesión matutina y señaló que "asistimos a unos cambios estratégicos que están conformando nuevos hábitos sociales y nuevos escenarios para la cultura, que necesitarán grandes dosis de adaptación".

La ministra destacó que la "importancia económica y cultural del libro lo convierte en un sector prioritario para el Gobierno".
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